Raúl Vertúa es uno de los empresarios detenidos por las supuestas coimas del gobierno K y que constarían en los famosos cuadernos. El nombre de Vertúa tiene su conexión en Salta, puesto que es el dueño de la empresa que estuvo detrás de los incidentes que culminaron con la muerte de Pablo Moreno, el dirigente que murió mientras estaba detenido en la comisaría 54 de Tartagal.
En el año 2015, la ciudad de Morillo se vió afectada por un grave conflicto, que terminó con la lamentable muerte de Pablo Moreno. El hecho se había desencadenado cuando un grupo de trabajadores se acercó a la empresa de Vertúa, Servicios Vertúa, para exigir por puestos de trabajo prometidos. Los incidentes ocurrieron el 29 de septiembre de 2015, cerca de las 6.35 de la mañana en la Ruta Provincial 132, a la altura del ingreso al Campamento Pozo del Chirete, a 45 kilómetros de la Localidad de Coronel Juan Solá.
El nombre de Vertúa volvió a resonar en la última semana, dado que quedo detenido la noche del viernes pasado, en el marco de los operativos y allamientos ordenados por el Juez Bonadío, que está investigando el pago de coimas durante los doce años de gestión K.
La empresa del mismo nombre que su dueño, había ganado la licitación para construir un tramo del gasoducto del Noreste, la obra pública más grande del país, que uniría con 1.500 kilómetros de caños el conducto entre Bolivia y Santa Fe. Servicios Vertúa obtuvo el primer tramo en Salta, cobró $733 millones, pero nunca terminó la obra.
Pablo Moreno, uno de los dirigentes que se manifestaba estuvo detenido y murió en la comisaría 45 de Tartagal. Lo que más llamó la atención, más allá de la evidente irregularidad de una muerte en una comisaría, es que Moreno era un reconocido dirigente campesino de Morillo que estaba detenido desde el 13 de octubre de 2015, catorce días después de protagonizar un piquete en el en la empresa de Vertúa y que culminó con dos policías lesionados.
Para la empresa no hubo ningún tipo de fallo judicial en contra, pero sí lo hubo para los campesinos: El pedido terminó con ocho de ellos condenados por resultar material y penalmente responsables del delito de “coacción simple en grado de coautores”.
La muerte de Moreno nunca quedó aclarada.
