La hija del titular del Banco Macro está al frente de una desarrolladora vinculada a la construcción. Vive en Tigre, donde también conduce algunos de sus proyectos.

Atardece en Buenos Aires y ella comienza la vuelta a casa. Mientras mira su celular, chequea la hora. Son más de las 17, pero aún espera ganarle al tránsito. De su cartera sobresale una colorida agenda que la acompaña a todas partes. Sus hijos, su trabajo, el gimnasio, todo entre rayas verdes y azules. Desde sus reuniones, como directora comercial, hasta cuando supervisa obras en su barrio, Tigre​. La empresaria Milagros Brito está pendiente de todo.

Atardece en Buenos Aires y ella comienza la vuelta a casa. Mientras mira su celular, chequea la hora. Son más de las 17, pero aún espera ganarle al tránsito. De su cartera sobresale una colorida agenda que la acompaña a todas partes. Sus hijos, su trabajo, el gimnasio, todo entre rayas verdes y azules. Desde sus reuniones, como directora comercial, hasta cuando supervisa obras en su barrio, Tigre​. La empresaria Milagros Brito está pendiente de todo.

Horas atrás caminaba entre bloques de hormigón y tablas de madera mientras visualizaba cómo se vería una de las construcciones que lleva adelante en Puerto Madero, “The Link Towers”. Dos torres de 33 pisos llamadas Adán y Eva, una en obra y otra en etapa de posesiones, respectivamente.

“Cuando empiezo me entusiasmo mucho, ahí una pone toda la creatividad, no sólo en el diseño. Pienso el proyecto en función de todo: el presupuesto, la zona, me imagino la vida de las personas en el lugar que voy a crear”, cuenta Brito, la hija mayor de Jorge Brito, titular del Banco Macro.

Tiempo atrás sus pasiones eran diferentes, sus ojos estaban puestos en el mundo de la indumentaria. A los 27 años, el diseño, la marca y todo lo relacionado con lo comercial la atraía: “Así veía todo mientras estudiaba marketing. Poco a poco me involucré en un mundo de hombres como lo es la construcción, un ámbito que no pensé que me entusiasmaría, incluso el negocio en sí”.

Y siguió: “Al ser todos hombres se pierden cosas, tenemos una mirada sensible y diferente, hay profesionales que lo demuestran. Aunque a veces no se las reconozca. Hoy es más común ver a una mujer en un puesto jerárquico”.

Fuente: Clarin

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