Tras la denuncia pública por el nombramiento de su pareja, Natalia Loria, en el Ente Regulador, el funcionario negó el “acomodo” y lanzó una cobarde acusación hacia el saencismo.
Tras conocerse la designación de la pareja y del cuñado de Mario Mimessi, el funcionario provincial, habló en Videotar para honrar la vieja frase del “no aclares que oscurece”.
Aseguró que Natalia Loria “colmó las expectativas que se buscaban para ese puesto de cargo administrativo” y aseguró que “no se trata de un cargo político”, ya que la mujer “cumple horario todos los días”. En otras palabras, la esposa del ministro, tiene que ir a trabajar.
“No tengo absolutamente nada que ver con el Ente, soy ministro de Desarrollo Social, no designo personas en ninguna otra área”, agregó el funcionario, como si todavía quedara algún salteño que desconozca la influencia que tiene un funcionario de primera línea en el esquema de cargos públicos.
ACOMODOS EN LA JUSTICIA
“Aflojemos un poquito, en vez de ver la paja en el ojo ajeno veamos el edificio que tenemos en el ojo, esto no es un nombramiento político, acá no se trata de un fiscal o de una jueza que hubo que tratar con senadores o diputados”, dijo Mimessi.
Su declaración, no solo fue una referencia tácita de la exfiscal y actual jueza de primera instancia María Celeste Hernández Berni, hermana del actual intendente de Tartagal, sino a todo el sistema judicial.
En palabras del ministro, los cargos en el Poder Judicial y en el Ministerio Público, responden decisivamente a asuntos políticos. Por cierto, para ese trámite, no intervienen diputados, y Mimessi ya debería saberlo.
ACUSACIÓN A MEDIAS
“Fíjense en los ñoquis o en los nombramientos políticos raros y quizás ahí hay algo para cuestionar”, remató el ministro de Desarrollo Social del Gobierno provincial.
Más allá de la ofuscación por haber quedado expuesto, al igual que su pareja y su cuñado, Mimessi cometió otra torpeza, hacer una acusación hacia el Gobierno al que pertenece y omitir, que, como funcionario público, tiene la OBLIGACIÓN de denunciar.
