La nueva secretaria de Gestión Educativa eligió la siempre condescendiente radio de la familia Romero para su primera entrevista, pero pasó por el escándalo de la escuela fantasma sin detenerse en explicar como llegó el púntero de Outes, Pablo Marcial, ni qué pasó con las designaciones de parientes y amigos de la ministra. Se fue el inefable Becker, llegó Talens y el libreto sigue intacto.
María de los Desamparados Talens, después de la bochornosa salida de Alejandro Williams Becker y un impasse brutal en el ministerio, salió por Radio Salta, una emisora donde Cristina Fiore suele encontrar entrevistas bastante más amables que las preguntas que dejó pendientes la escuela fantasma. La nueva secretaria tuvo espacio para desplegar un sinfin de frases vacias. Lo que no tuvo fue una explicación sobre Pablo Marcial, que cobra doble sueldo de la institución en cuestión.
La funcionaria se escudó en que el caso está judicializado. “Hasta que la Justicia no resuelva toda la situación planteada, quisiera mantener algo de resguardo”, dijo. Y agregó que avanzar sobre el tema sería “prejuzgar o avanzar de una manera casi como en paracaídas, que no es mi estilo”.
Talens no necesitaba resolver la causa penal ni señalar culpables para explicar qué pasó dentro del Ministerio. Podía informar que se hizo con los ñoquis y qué hicieron con los que no lo son, por cierto, ahora sin trabajo debido a la insensibilidad con las que se manejan en dicha cartera.
Pero de eso no habló. Y de Pablo Marcial, menos todavía, lo cual, no es un detalle al pie del expediente. Su nombre, es tal vez, el más escandaloso porque todos saben que está allí por tener de padrino al diputado nacional, fotografiado con el clan Castedo.
Eligió no decir nada. La Justicia tendrá sus tiempos; el periodismo y la sociedad tienen derecho a seguir poniendo en duda un cargo que está más sucio que una papa. La nueva secretaria parece haber confundido la prudencia judicial con una licencia para no dar explicaciones. Una cosa es no interferir en una investigación y otra muy distinta es convertir la palabra “judicializado” en un salvoconducto para que el Ministerio no rinda cuentas.
Talens contó que su celular suena de las 6 de la mañana a las 2 de la madrugada. Una jornada de heroína que cuesta creer, sobre todo cuando todavía no encontró dos minutos para firmar el despido de un hombre que fue eyectado de la municipalidad por corrupción y que nadie sabe qué hace refugiado en un cargo en Educación.
La salida de Becker, evidentemente, no resolvió nada. El funcionario se fue después de quedar señalado como el arquitecto de una escuela convertida, en una sucursal del acomodo político, con cargos para punteros, amigos y allegados. Ahora llegó la ex rectora de UPATECO, con una larga trayectoria a cuestas y un repertorio de evasivas que parece tener todavía más antigüedad que su número de documento.
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