El ministro de Turismo y Deportes de la Provincia, Mario Peña, negó el quiebre de la relación con el secretario de Deportes, Sergio Chibán, pero tomó distancia y la atribuyó al gobernador la designación de ese funcionario. ¿Conduce el ministerio o está para hacer lobby?
Habiendo tomado estado público el cortocircuito entre el ministro de Turismo y Deportes y el secretario de Deportes y presidente de la Liga Salteña de Fútbol, la prensa decidió consultarlo directamente con el funcionario y empresario hotelero Mario Peña.
La respuesta de Peña fue esquiva y ambigua. Es claro que como se indicó en su momento y a principios de año, Chibán es un funcionario sombrío que no dudó en autocalificarse como un mafioso y en ello se emparentó con el padre del ministro, quien a pesar de cuidarse, no puede evitar caer en torpezas similares, tal como lo advertimos en febrero pasado, luego de una operación de prensa de Chibán contra Peña.
Lejos de tomar las riendas del ministerio y probablemente en pos de concentrar su energía en hacer lobby para el sector hotelero, el ministro Mario Peña no hizo nada para recomponer el vínculo y apostar a un trabajo serio, en equipo y en beneficio de la Provincia.
En efecto, nos acercamos a fin de año y la tensión entre el ministro y el secretario de Deportes, es un secreto a voces. Por si fuera poco, dentro de Deportes Chibán también tiene severos cuestionamientos internos por el modo en que ejerce el cargo, priorizando cualquier acción que implique alguna ventaja a la Liga Salteña de Fútbol, entidad que preside incurriendo con ello en una incompatibilidad ética.
Si bien no es el único ministerio en el que su titular no tiene diálogo con el Secretario del área, pasó en Seguridad, es claro que el problema es insostenible y al no poder prescindir de ninguno de los dos, por secretos compromisos, el Gobierno analiza una reforma en la Ley de Ministerios para separar Deportes de Turismo.
No aclares que oscurece…
Hace pocas horas, Mario Peña fue consultado al respecto y su respuesta, aunque negando los hechos, terminó siendo reveladora.
“Tenemos claro, el gobernador decide quienes son sus ministros, quienes son los secretarios que trabajan en cada área. El licenciado Chibán se incorporó hace dos años, antes estaba Marcelo Córdoba”, respondió en primera instancia Peña en una actitud muy incómoda y dejando en claro que la importante Secretaría que está a cargo de Chibán, tiene que ver con una decisión gubernamental a la que no pudo o no quiso adaptarse.
De hecho, Peña admitió que se “producen roces” en la función pública, para luego inmediatamente afirmar que su relación con Chibán “es, fue y seguirá siendo buena”, aunque nadie lo note, claro.
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