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domingo, septiembre 6, 2026

Nueva gestión, viejos vicios: siguen los acomodos en la UNSa.

Prometió una universidad más austera. Dijo que el reinado y el despilfarro de Daniel Hoyos era cosa del pasado. Que llegaba una gestión técnica, con rumbo claro y sin vicios. Y acá estamos: la UNSa, julio 2025, versión Nina, es lo mismo. Nombramientos para amigos y parientes. Sueldos siderales para las autoridades.

Miguel Nina, actual rector y hombre de confianza del ministro de Economía provincial Roberto Dib Ashur, asumió con los tapones de punta: denunció un déficit proyectado de 2.700 millones, desmanteló la planta política de huestes K y juró por la Reforma del ‘18 que esto iba a cambiar. Pero el cambio fue de forma, no de contenido. 

Uno de los ejemplos más comentados en los pasillos universitarios en estos días es el de Alberto Mariscal Rivera, flamante secretario general del Rectorado, quien no perdió tiempo: contrató de manera directa a su hija, Araceli Estefanía Mariscal Figueroa, en la Subsecretaría de Comunicación Institucional. Sin concurso, sin pudor, sin explicación.

Y por si fuera poco, hay rumores de que ya otro sobrino estaría cobrando sin pasar por una sola entrevista, como parte de un operativo “bolsa de trabajo para los míos”. La UNSa como agencia de empleo personal, versión 2025.

Sueldos millonarios 

De los 950 millones de pesos mensuales de déficit  por trimestre que reconoce, más de 500 millones van a pagar a sueldos de autoridades: decanos, vicedecanos, secretarios, subsecretarios, asesores y otros inventos burocráticos con nombres largos y responsabilidades difusas.

Es decir, la pesada herencia sigue siendo la misma: la elite del rectorado que se come la torta del presupuesto, como en la era Hoyos… pero ahora con la prolijidad que dibuja el titular de la cartera economica desde el Grand Bourg. 

Es cierto que si hablamos de avidadas, la “gestión” anterior esta comprometido seriamente, sobre todo, tras conocerse que llegó a crear una fundación con el banco Patagonia de por medio.

Es decir una estructura paralela (que suele utilizarse para lavar dinero) con la cual pagó millones al area de Comunicación Institucional para actualizar el sitio web y pautas publicitarias, sin dejar rastros sobre los aportes realizados a la vida academica.

Sin embargo, hoy, la gestión de Nina no parece alejarse de ese modelo. Solo cambió el packaging. La UNSa, con un alumno aplicado de Victor «911»Claros, sigue siendo tierra fértil para el acomodo, el gasto opaco y la aristocracia académica de siempre.

Por Enrique Briones

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