La Orquesta Sinfónica de Salta, con un concierto homenaje a Beethoven, y ante 100 personas volvió a los escenarios en un año donde la pandemia ha puesto de manifestó la fragilidad de la industria de la música y su costosa dependencia estatal.
Luego de meses de pandemia, en el marco del ciclo “Cultura Con Vos”, volvió, con una escasa concurrencia, a tocar la Orquesta Sinfónica de Salta en el Teatro Provincial bajo la dirección de Yeny Delgado.
Etiquetada como la música “oficial”, sobre todo por la especial protección estatal, la sinfónica local no ha evitado el daño de esta crisis. A diferencia de lo que ocurre en otros países como Estados Unidos, donde instituciones han tomado la decisión de cancelar toda actividad hasta septiembre de 2021 y naturalmente dejar sin sueldo a sus músicos, en la provincia se ha mantenido el pago de los sueldos a pesar de la lógica cancelación de los espectáculos.
Más de 110 millones de pesos anuales se destinan al presupuesto de la Orquesta más un gasto de 21 mil dólares anuales por un seguro para los instrumentos. Justamente por esto, la Orquesta es calificada por algunos como cara y ya desde sus inicios, allá por principios del 2001, fue señalada como un lujo ideado para distinguirse ante las clases altas.
Pero si la Orquesta, la cual paradójicamente se encuentra conformada con un 90% de músicos que no son de Salta, puede ser calificada como costosa por la mayoría de la comunidad cultural, tal vez su mayor contra sea la actitud de algunos de sus integrantes; como así también la prepotencia y ocurrencias que han puesto en discusión su rol y función.
Ese sentido, trascendió que recientemente algunos de los musicos rechazaron la invitación de tocar con Laura Escalada Piazzolla, viuda del mítico Astor y el Quinteto que lleva su nombre, reconocidos internacionalmente y ganadores de un premio Grammy.
El Quinteto Astor Piazzolla ya tenía pactadas varias colaboraciones con la Philarmonie de Paris, la Philharmonic of Chicago, Symphonic of Hong Kong, pero de no haber existido rechazo, Salta hubiese sido parte de los conciertos programados para mostrar la obra de Piazzolla, a cien años de su natalicio. Lo llamativo es que el rechazo vino por parte de algunos músicos que no quisieron ensayar más de tres horas horas por día, para una puesta en escena que además incluiría la grabación de un video. Así las cosas, se perdieron la oportunidad de lucirse tocando temas inéditos de Piazzola.
Esta pandemia ha demostrado que el Estado pese al contexto ha protegido a la Sinfónica pero también que se debe mejorar y ampliar la colaboración con entidades privadas para un sostenimiento óptimo teniendo en cuenta la equidad con otros músicos independientes y otras disciplinas.
El 2021 será seguramente una nueva oportunidad para que la Sinfónica replanteé su compromiso y rol en la sociedad salteña.
Por Enrique Briones
