Siguen las designaciones por favoritismo familiar en el Consejo de la Magistratura: Se trata de Sergio Petersen, que es consuegro de la jueza Adriana Rodríguez, que fue quien le tomó el examen. Un hecho que a toda luz muestra cómo otra vez se pone a consideración del gobernador Urtubey un candidato cuyo mayor logro es ser “familiar de”.
Sergio Petersen fue elegido como candidato por el Consejo de la Magistratura, para cubrir el cargo de Juez de Cámara del Trabajo Distrito Centro. Si bien todavía el candidato debe ser analizado por Urtubey, que dará el visto bueno final, hay polémica respecto a los resultados del concurso. Resulta que Petersen es consuegro de la Jueza Adriana Rodríguez, quien fue la misma que le tomó el examen, argumentando que la entrevista personal es la que se lleva el mayor puntaje, luego de las otras instancias evaluatorias.
Tal como dio cuenta Cuarto Poder, el hecho en sí “surge que del concurso Expte. 241/18 a través de la página institucional del organismo elector de jueces, de fecha 29/6/18 se disponía puntajes por antecedentes, examen escrito y finalmente la entrevista personal. Parte del desparpajo radicó en que no se publicó hasta último momento la resolución final que fundamente la terna que fue enviada al Gobernador para su consideración”.
Los otros candidatos, que llegaron a la instancia de la entrevista personal fueron Ricardo Pedro Lucatti con un puntaje total de 45.83, Sergio Petersen 46,57 y Alejandra Salim 53,36, que llevaba el mejor puntaje total de los 12 concursantes, aunque extrañamente luego terminó tercera, por debajo de los dos postulantes varones.
Petersen no tiene experiencia como juez y solo trabajó con su buffet de abogados, habiendo sido presidente de Colegio de Abogados. En cambio, la jueza Salim ya había ejercido en la justicia ordinaria como magistrada en la administración de justicia laboral, lo que a simple vista la posicionaba como la que debía ser la designada, aunque finalmente no fue así. Por su parte, Lucatti no tiene prácticamente antecedentes en la carrera judicial. No obstante, los dos hombres terminaron en puestos mejores que Salim.
“Pero si bien la vista gorda de la jueza parece un gran favor a su consuegro, se trataría de una devolución, ya que Sergio Petersen representaba a los abogados del foro en el Consejo de la Magistratura cuando enviaron los pliegos de ella para ascender a la Cámara Civil, o sea que sólo se intercambiaron el lugar detrás del mostrador luego de algunos años”, indicó el semanario Cuarto Poder.
Las escandalosas designaciones a amigos y familiares del poder son ya moneda corriente en la gestión Juan Manuel Urtubey. Sucedió con Teresa Ovejero, fiel seguidora del gobernador; sucedió con el juez Pfister que se convirtió en juez sin dar ningún tipo de examen; o cuando el gobernador tuvo que dar de baja los concursos realizados para la Cámara Civil, por lo alevoso de la cercanía de los postulantes con el gobernador.
En Salta, acceder al mundillo judicial sigue siendo un privilegio de unos muy pocos.
