La aprobación del presupuesto 2019 fue festejada por el ejecutivo urtubeysista, bajo la idea de que se entregaba una provincia sin déficit y las cuentas saneadas. Durante este año se va a ver que la realidad es otra y la primer señal se dio en la paritaria estatal, con un gobierno que no cuenta con recursos. Los detalles.
El gobierno provincial convino, en el marco de las conversaciones paritarias, que con el sueldo de febrero los empleados públicos cobren con 10% de aumento. El jefe de Gabinete Fernando Yarade sostuvo que se aceptó hacer revisiones periódicas trimestrales, o sea patear la pelota para adelante e “ir viendo” de acuerdo a la situación de la economía.
El incremento propuesto estará disponible para los agentes el 1 de marzo, en tanto que el incentivo docente ya estará en cajeros el 28 de febrero. Con cara de preocupación, el ministro Estrada sostuvo que: “Son 6500 millones de pesos adicionales que vamos a agregar al actual componente salarial” y agregó que «es un compromiso financiero muy importante y probablemente vamos a tener que reprogramar algunos proyectos que estaban presupuestados».
Yarade terminó reconociendo que el presupuesto provincial se aprobó con un equilibrio fiscal que no tiene en cuenta los incrementos salariales: «Esto implica que cuando se otorgan aumentos no previstos debemos tomar dinero de otras partidas, pero claramente no podemos perjudicar los servicios básicos imprescindibles para cada salteño en escuelas, hospitales y seguridad», manifestó el candidato a gobernador.
Entonces, la pregunta que surge es: ¿Salta tiene superávit fiscal? Un aumento del 10% cuando la inflación superó el 40 ya causan desequilibrios, reconocidos por el propio Yarade y Estrada. Por su parte, los docentes de distintos niveles están iniciando una serie de reclamos contra lo que consideran una paritaria a la baja. Un comienzo de año caliente para un gobierno frágil.
