Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) han logrado un descubrimiento sorprendente que podría ayudar a mejorar los tratamientos contra el Parkinson, la enfermedad que afecta a más de 8,5 millones de personas en el mundo y que provoca trastornos del movimiento.
Un estudio del CONICET, junto a investigadores de la Universidad Grenoble Alpes (Francia), han revelado mecanismos ocultos que podrían ayudar a optimizar las terapias actuales contra el Parkinson.
El hallazgo se centra en un posible efecto secreto de la levodopa (L-Dopa), la terapia más frecuente para tratar actualmente el Parkinson.
Según MedlinePlus, la levodopa pertenece a una clase de medicamentos llamados agentes del sistema nervioso central. Su acción consiste en convertirse en dopamina en el cerebro.
Ahora bien, para el trabajo científico, los investigadores utilizaron como modelo de estudio cultivos primarios de neuronas.
Descubrieron que la L-Dopa, «no solo actúa aumentando la dopamina, sino que también interactúa con la estructura interna de las neuronas», anunciaron los investigadores.
Hasta ahora esa manera de interacción era «desconocida», aseguraron.
Para entenderlo mejor, hay que mencionar a los microtúbulos, que tienen un papel crucial en el mantenimiento de la conexión entre las neuronas.
“El problema es que cuando L-Dopa se integra en los microtúbulos, los hace menos dinámicos afectando su ingreso a las espinas dendríticas, estructuras que funcionan como las ‘antenas’ receptoras de la neurona donde se forman las sinapsis. Como consecuencia directa de esto, las neuronas comienzan a perder espinas, claves para la comunicación neuronal. Entendemos que esta inestabilidad sináptica podría explicar algunas de las complicaciones que aparecen luego de un tiempo prolongado de tomar L-Dopa”, señala Gastón Bisig, investigador del CONICET en el CIQUIBIC y uno de los líderes del estudio.
Nuevos tratamientos para el Parkinson
Según el CONICET, dicha interacción genera alteraciones que podrían contribuir a la aparición de efectos secundarios que suelen presentarse años después del tratamiento contra la enfermedad de Parkinson.
Tomando en cuenta esto, el Conicet ha destacado que el hallazgo aporta claves para entender mejor los efectos adversos, y abre nuevos caminos para mejorar los tratamientos actuales o desarrollar terapias futuras.
«Comprender mejor las razones de estos efectos no deseados es importante para optimizar las terapias vigentes», indicaron.
Esto no es dato menor, considerando que a nivel mundial, la discapacidad y las defunciones debidas a la enfermedad de Parkinson están aumentando rápidamente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Los resultados del estudio fueron publicados en npj Parkinson’s Disease (Nature).
