La Legislatura volvió a ser escenario de una vergonzosa exhibición. Esta vez, Socorro Villamayor dejó de lado su habitual «cordura» para amenazar a la legisladora Griselda Galleguillos en plena sesión.
Todo comenzó en medio del debate por un proyecto de declaracion que pedía a los diputados nacionales que traten Ficha Limpia en el Congreso. Fue entonces cuando la diputada provincial Griselda Galleguillos pasada la medianoche dijo: «la diputada Socorro nos está haciendo perder tiempo». Y paso siguiente le dió una estocada en un nervio sensible: «haga una mirada instrospectiva y vea en su circulo intimo porque su padre fue destituido como intendente por una causa de malversación de fondos», soltó.
Los hechos dicen que Juan Carlos Villamayor, padre de la legisladora oficialista, en 1996 fue destituido de la intendencia capitalina, tras ser registrado en video por una cámara oculta cuando supuestamente pedía una coima al directivo de una empresa recolectora de residuos para facilitar una deuda. Años despues quedaría absuelto de los cargos imputados.
Ante el señalamiento tal vez poco preciso realizado por la diputada de La Libertad Avanza, Socorro Villamayor, en vez de con rigor explicar los hechos, reaccionó de manera violenta en defensa de su pulcra familia. “Le voy a hablar a usted, presidente, porque la loca aquella no deja hablar”, comenzó dando muestra de que se le habia salido un tornillo.
Y desfigurada sentenció: “Mi papá tiene certificado de buena conducta y fue absuelto de todos los cargos por los que lo acusaron”.
No contenta con esa muestra de autoritarismo, siguió: “Es tan ignorante, que no sabe que antes que ella hubo otros que quisieron chicanear”. Pero lo peor vino cuando, en un arranque de furia, con todos sus mecanismos psicologicos completamente desarticulados, lanzó la amenaza más grave de todas: “Si esta chiquita, que no entiende un carajo de política, vuelve a mencionar a mi padre, me va a ver en el estrado. Se va a tener que lavar la boca y si no lo hace, va a tener que recoger los dientes del piso.
La amenaza de Villamayor no solo muestra el nivel de insultos que guarda en su interior: solo comparable con los insultos de Victoria Villaruel. La impunidad que parece rodear al saencismo es alarmante. Por este acto, el presidente de la cámara, Esteban «el Tutti» Amat debería al menos llamarle la atención a la titular del bloque oficialista.
Todo indica que nada de eso sucederá: el episodio deja claro que, en Salta, la protección a las familias políticas siguen siendo una constante. No es la primera vez que Socorro Villamayor actua despectivamente. El hecho de que, en lugar de responder con argumentos sólidos, recurra a la prepotencia verbal, pone en evidencia el nerviosismo que domina en las filas del gobernador.
El historial de su padre, Juan Carlos Villamayor además del mencionado escándalo incluye un apartado sobre su relación con el gobernador. No son pocos los que afirman que fue su mentor político. Tal vez por eso actualmente tiene a Juan a su hijo nombrado como secretario de la Tercera Edad y a su hija como diputada, entre otros tantos parientes que tiene en el administracion provincial.
Los salteños no merecen este espectáculo horrible de violencia y corrupción, donde los intereses de las familias poderosas siguen primando sobre los intereses de los que viven y tienen pensado seguirlo haciendo.
