Otra reunión “institucional” para la foto. Esta vez, el senador Mashur Lapad se juntó con el ministro Mario Mimessi para “coordinar acciones en beneficio del departamento Rivadavia”.
Traducción: dos tipos que viven del Estado se juntaron a hablar del hambre ajeno con aire acondicionado y café.
Lapad, eterno senador, sigue representando al departamento más pobre, más olvidado y más usado para hacer política con la miseria. Décadas en el poder, cientos de anuncios, miles de promesas. Y Rivadavia sigue igual: sin agua, sin caminos y con chicos desnutridos.
Mimessi, que ahora reparte mercadería con sello oficial, posa de gestor. Pero su gestión huele más a puntero de barrio con ministerio que a funcionario con una planificación.
El comunicado habla de “infraestructura, servicios y proyectos estratégicos”. Pura sarasa burocrática para esconder la realidad: no hay nada nuevo, ni lo habrá.
La escena se repite: los mismos nombres, los mismos discursos, las mismas fotos.
Mientras tanto, Rivadavia sigue esperando soluciones que nunca llegan, pero cada tanto recibe una visita, una promesa y una selfie para las redes.
“Compromiso con los habitantes de la región”, dijeron. Sería lindo que algún día ese compromiso se note.
