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sábado, agosto 15, 2026

Royón se sacó la careta: del show en la UNSa al voto que dinamita la educación y la ciencia

Arrancó su campaña predicando contra el ajuste desde una universidad pública y terminó votando para vaciarla. Se convirtió en cómplice activa del plan del gobierno para arrasar con la educación, la ciencia y las escuelas técnicas.

Flavia Royón ya no puede esconderse detrás de discursos edulcorados ni de escenografías universitarias. La ex funcionaria de Sergio Massa y Javier Milei eligió lanzar su campaña a senadora nacional en la Universidad Nacional de Salta, de la que es egresada, para denunciar el ajuste del Gobierno nacional y posar como defensora de la educación pública. Cuatro meses después, sin ponerse colorada, levantó la mano para votar exactamente lo contrario: el desfinanciamiento brutal del sistema educativo y científico.

No se trató de una votación menor ni de un artículo técnico. Votando el artículo 30 del Presupuesto Nacional, Royón convalidó la derogación del punto de la Ley de Educación que garantizaba un piso del 6% del PBI para el área. También acompañó el vaciamiento de la Ley de Ciencia y Técnica, que establecía un crecimiento progresivo de la inversión hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032. Y como frutilla del ajuste, avaló la eliminación del 0,2% del presupuesto educativo destinado a las escuelas técnicas.

El resultado es escandaloso: las escuelas técnicas perderán hasta un 93% de su financiamiento. No es una metáfora ni una exageración. Es el golpe directo a miles de estudiantes, docentes y familias que dependen de estas instituciones para formarse, trabajar y buscar un futuro mejor. Lo que Royón votó es un retroceso histórico que empuja a la Argentina a la ignorancia planificada.

En la previa, algunos sectores intentaron vender suspenso. Se decía que senadores peronistas y radicales podían rechazar el artículo 30 del Presupuesto. Pero a la hora de la verdad, el ajuste pasó sin sobresaltos: 42 votos a favor y 28 en contra. El relato de la resistencia se evaporó y quedó a la vista la realidad: hay dirigentes, como Royón, que dicen una cosa y votan otra.

El respaldo explícito de gobernadores como Gustavo Sáenz al plan de Milei y el FMI volvió a quedar en evidencia. Mientras en las provincias se declama defensa del federalismo y la educación, en el Congreso se vota obediencia ciega al ajuste. Royón no actuó sola: fue parte de una maquinaria política que entrega el futuro a cambio de alineamiento.

Flavia Royón usó la universidad pública como escenario de campaña y luego la traicionó con su voto. Usó el discurso anti-ajuste como maquillaje electoral y después, a la hora de la verdad, eligió el ajuste.

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