La inefable legisladora aseguró que en la Cámara baja se aprobaron muchas leyes “que le cambiarían la vida a la gente”, pero que no están reglamentados. Cartuccia se transformó en un “dolor de cabeza” para el saencismo.
Desde su llegada al saencismo, previo paso por el macrismo, Laura Cartuccia fue noticia por sus ambivalentes declaraciones y reacciones ante determinados hechos de gobierno. Un ejemplo de ello es su última crítica al Gobierno de Gustavo Sáenz por demoras en la reglamentación de leyes que se aprueban en la Legislatura.
Ante los cuestionamientos de una sociedad cada vez más divorciada de la política, en un intento de defensa, Cartuccia dijo que “hay muchos proyectos muy importantes que le cambiarían la vida a la gente, muchos proyectos de salud que están aprobados, que no están reglamentados. El Ejecutivo debería ser más rápido en eso”, cuestionó por CNN Radio, desviando la atención y dejando el foco en el gobierno que encabeza su presunto jefe político: Gustavo Sáenz.
El intento de defensa de la legisladora llega después de la aprobación de los cambios en el reglamento de la Cámara, que señala que aquellos diputados que falten a las sesiones o a las comisiones, sufrirán el descuento de un 10 por ciento de sus salarios, es decir, unos 12 mil pesos.
Un pelotazo en contra
Este extraño comportamiento de declaraciones contra su propio espacio no es nuevo en Cartuccia: junto a su pareja, el auto percibido periodista Carlos “Periovista” Vargas se encargaron de incomodar a varios funcionarios del Ejecutivo y al propio gobernador.
Tras las elecciones PASO del 13 de agosto, Vargas “analizó” los resultados de los comicios y cargó de lleno contra el Gabinete de Sáenz. “En Salta un solo Gobernador, Gustavo Sáenz, ganó la última elección con Emiliano Durand, no hay un solo Ministro, ni Secretario, ni funcionario, que defienda la postura, solo defienden sus trabajos y nada más”, señaló. Y agregó: “Se cansaron de hablar de cambio para que nada cambie”, dijo la pareja de Laura Cartuccia.
También cuestionó al candidato del oficialismo, Pablo Ismael Outes, al “recomendarle” que “con ir solo a los actos de Gobierno o a las fiestas patronales como si fuera el gobernador” no le alcanzaba. “Están equivocaditos”, les dijo y pidió a los encargados de la campaña que se pongan “media pila”.
Más allá de su marido, Cartuccia también se encargó de poner en apuros a su espacio: en el 2015 sonó fuerte su apellido cuando intentó llegar a la gerencia del hospital San Bernardo, pero quedó última en la terna que se eleva al gobernador. En 2016 trascendió que cobraba 4 sueldos de la administración pública: además de su salario como funcionaria municipal, la oftalmóloga recibía dinero por ser Auditora del IPS, encargada del Programa Nacional de Municipios y el correspondiente a su profesión en el área de la salud.
En su época de funcionaria municipal logró “meter” a su marido en Integración social, donde fueron denunciados por los trabajadores por malos tratos.
A fines del año pasado, fue repudiada por organismos de DD.HH, cuando se opuso a la Ley de la Memoria.
Antes, el Inadi salteño la había mandado a capacitarse para que no tenga “nuevas prácticas discriminatorias”. ¿Que había pasado? Con un fuerte tono racista, la rubia diputada se quejó porque en el shopping “hay vendedores ambulantes recorriendo las mesas, la gente pidiendo, en fin como en el centro pero a otro precio”.
Como consecuencia de esta publicación le llovieron las críticas, y no se le ocurrió mejor idea que borrar el posteo. Horas más tarde salió a pedir una especie de disculpas, pero también a justificar sus dichos: “El posteo del Shopping…de lo que tanto se dijo, pero nadie preguntó y solo sacaron deducciones; que era clasista, si quería o no a los pobres, si me molestan los vendedores ambulantes, que odio a los pobres, que fue un acto fallido; tanto buscaron el linchamiento mediático, distintos medios y periodistas”, señaló.
