La insólita argumentación tiene que ver con su voto en Diputados, a favor de los intereses del Gobierno nacional. Sorprendentes justificaciones sobre los costos y transparencia del sistema.
La siempre oficialista Pamela Calletti, diputada nacional, esgrimió una pobre defensa de su voto a favor de la Boleta Única Papel (BUP) en la última sesión de la Cámara de Diputados. Además, insiste con seguir con el costoso sistema de Boleta Única Electrónica (BUE) en la provincia, pese a los fuertes cuestionamientos.
En diálogo con El Tribuno, la legisladora ahora ultrasaencista, antes ultraurtubeycista, aseguró que la boleta electrónica “es superadora de la boleta única papel. En la BUP es el Estado el que imprime y te da una lapicera para que marques. En cambio, en la boleta única electrónica lo digitalizás, entonces vos vas con tu dedo, marcás la pantalla, imprimís y votás. Ambas tienen respaldo documental, escrutinio manual, o sea que en realidad yo claramente estoy de acuerdo con el voto electrónico”.
Pese a que cada vez menos países y estados la utilizan, por el costo que genera y por los cuestionamientos sobre la transparencia del sistema, Calletti indicó: “El mundo, y más con la pandemia (SIC), migró a versiones digitales. Sería un retroceso (la boleta única papel), es una decisión política, en definitiva, pero a mí me gusta el voto electrónico”.
Para la legisladora que está cada vez más cerca de La Libertad Avanza, la BUP “es superadora de la partidaria y la boleta única electrónica es superadora de la boleta única papel. Es mucho más fácil que Argentina evolucione hacia una boleta de impresión electrónica partiendo de una boleta papel que lo haga desde la boleta partidaria”.
Intentó justificar los elevados costos de una manera extraña: “Hay que emigrar a una votación digital. Yo creo que el mundo migra todo hacia lo digital. Digo, las finanzas del mundo, tu voz, pagás las cuentas, ya cobramos el sueldo, todo digital. Hacemos un clic y sale nuestra plata y nuestra plata se acredita en el otro lado, no desaparece (SIC)”.
Y agregó: “El problema que tenemos es que cuando se presenta la licitación, se presenta una o dos compañías que obviamente, como son las únicas del mercado, tienden a poner precios altos”.
En cuanto a la transparencia del sistema electrónico, que en Salta se agrava porque no dejan ver el código fuente de las máquinas, Calletti, siempre oficialista, se maneja cómoda: “en la boleta salteña tenés todo. Se abre una urna, chequean y tenés cero diferencia entre el cómputo que te da virtualmente y cuando contás los votos, cero diferencia. Entonces también tenés fidelidad en los resultados. Pueden haber obviamente algunas suspicacias, como pueden tener todos los sistemas electorales. No es el sistema que falla en sí, sino las personas que hacen mal uso del sistema”.
Volviendo al costo, señaló que “hay que hacer una evaluación. Al costo normal de funcionamiento de cualquier sistema le tenés que agregar el costo de poner en marcha el sistema. Del paso de boleta partidaria al paso de boleta única papel, el costo de paso de sistema termina siendo absorbido por el costo de funcionamiento del anterior”, finalizó.
