La suspensión de las primarias que sancionó el Congreso obliga a definir candidaturas en el escritorio. La lapicera hoy la tiene Cristina. ¿Habrá lugar para los Calletti o los Outes?
La semana pasada, el Congreso de la Nación sanción, en forma definitiva la ley que suspende las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones de medio término de este año. Con esta novedad, el dividido peronismo salteño se deberá reconfigurar y buscar la bendición de Cristina Fernández, la presidente del Partido Justicialista (PJ) de Salta.
Esa bendición parece hoy tenerla un solo dirigente: el presidente del Partido de la Victoria nacional, Sergio Leavy, quien todo indica que será el dirigente que encabezará la lista de senadores nacionales.
De buen diálogo con la expresidenta, Leavy tiene todo encaminado para buscar la reelección en el Senado de la Nación. Además de la lealtad al espacio, el dirigente norteño tiene otro plus para la consideración: es el titular nacional del partido que fundó Néstor Kirchner. La fuerza tiene desarrollo en varias provincias y se torna de suma utilidad para la estrategia nacional del peronismo.
En cambio, donde no hay nada definido es en el PJ salteño. Totalmente colonizado por el saencismo, el justicialismo salteño se mantuvo por fuera de los armados nacionales y jugó siempre por los intereses del gobernador. Este año será de otra manera. La llegada de Cristina a la presidencia del partido nacional obligará a la dirigencia local a sumarse al armado nacional o se someterán a una posible intervención.
La premisa de este año del peronismo es armar listas con “leales”. Con esta decisión buscan no volver a llevar a “los Kueider” de la vida que entren al Congreso en las listas del peronismo y después buscan aliarse con el oficialismo.
En ese sentido, si se cumple esa premisa, Pamela Calletti, que quiere renovar su banca, y Pablo Outes, que sueña con una banca en el Senado nacional, no tendrán lugar en las listas del peronismo nacional. Estos dos salteños, obedientes a los designios de Sáenz, también entraron por el PJ y rápidamente abandonaron el bloque y armaron uno nuevo.
Por ello la dirigencia local deberá reconfigurarse y encontrar un equilibrio entre el saencismo y el kirchnerismo. De o contrario, la intervención sobrevolará calle Zuviría.
