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viernes, mayo 24, 2024

Vecinos de Palmares, en el paraje La Isla, obligados a vivir colgados de la luz

Los habitantes de la zona piden servicios regulares desde hace unos cuatro años. Si no les dan una solución, realizarán una denuncia ante una organización de defensa de los consumidores.

 

En el barrio Palmares, del paraje La Isla, la falta de servicios públicos con la que conviven las familias muestra la deficiencia del Estado para dar soluciones habitaciones. La urbanización, ubicada a la vera del río Ancho, Cerrillos, está dividida en tres etapas, cuenta con 120 lotes y fue desarrollada por una empresa privada.

Después de cuatro años, los vecinos de la zona siguen denunciando que carecen de los servicios básicos. Enrique Mendizábal, presidente de la comisión normalizadora del barrio, denunció que la empresa urbanizadora no cumplió con lo establecido en el boleto de compra venta que recibieron cuando les entregaron los terrenos.

En una carta dirigida al gobernador Juan Manuel Urtubey, en noviembre de 2016, pidieron la intervención de Ejecutivo para encontrar una solución. Hasta el momento las más de 100 familias que viven en ese loteo están conectadas de forma irregular al agua y tienen un servicio precario.

Además, están colgados del alumbrado público porque es la única forma de tener electricidad. También piden conexión a la red cloacal, ya que con las constantes lluvias se les inundan los pozos ciegos y se contaminan las napas de agua.

“Además de faltar todos los servicios indispensables, escasean prestaciones necesarias como la recolección de residuos, seguridad y transporte público”, explicó el presidente de la comisión.

“En Inmuebles hay una sola parcela, ya que no se hizo la subdivisión. Desde la Municipalidad de Cerrillos nos dijeron que no pueden hacer nada al respecto porque esto figura como una propiedad privada”.

Los vecinos de la zona denunciaron que los cortes de luz son permanentes y corren el riesgo de que sus equipos electrónicos se quemen. Además, la manguera que les lleva agua, conectada a la red del barrio Las Tunas, de vez en cuando se corta.

No estar conectados a la red cloacal les genera un gasto extra ya que deben vaciar los pozos ciegos periódicamente. Enrique Mendizábal comentó que una empresa privada les cobra entre 1.000 y 1.500 pesos por este trabajo.

Denuncia

“Nosotros no queremos salir a cortar la ruta y a exigir una solución. Sabemos que es un delito y queremos vivir tranquilos, sin ese peso. Algunos quieren salir a la calle pero vamos a ir por otro lado, pensamos que no se debían haber habilitado los loteos sin los servicios”, dijo Enrique Mendizábal.

Para no llegar a esa situación, todos los vecinos decidieron ir por la vía legal. “Vamos a hacer en Codelco (Comité de Defensa del Consumidor) una denuncia formal contra la empresa urbanizadora. Vamos a pedir que se establezca la situación de la empresa, de los propietarios y los terrenos. La empresa no cumplió y nosotros nos sentimos defraudados”, expresó el presidente de la comisión.

Los vecinos de la barriada están cansados. Quieren buenos servicios de luz y de agua y pagar por ellos. “Nosotros no pedimos servicios gratis, queremos que nos cobren como corresponde, pero también queremos que sean aceptables. Sabemos que, al estar colgados, en cualquier momento nos los pueden cortar. Es por eso que estamos peleando para que nos regularicen la situación”, comentó Enrique Mendizábal.

Las familias quieren ser escuchadas. Buscan una solución por parte de la empresa, el Gobierno provincial o el municipal. Hace cuatro años que viven en una situación de precariedad alarmante. “La gente ya se está alterando”, agregó el vecino.

Inseguridad

En el barrio, a la falta de servicios, se suma la inseguridad. Los robos van en aumento y es algo que preocupa a los vecinos.

“Hay muchos problemas de inseguridad”, remarcó Enrique y explicó cómo es el modus operandi de los delincuentes en la zona.

“Son chicos que vienen de otros barrios. Durante un tiempo, le hacen la marca a una casa para ver si es habitada o no y en qué horarios está la familia. Entonces, después de un tiempo y de analizar bien los movimientos, cuando no hay nadie, entran a la casa y la desvalijan”, relató el vecino. Y finalizó: “Es por eso que estamos obligados a poner tapias y vidrios en las puntas para evitar los robos”.

 

Fuente: El Tribuno

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