La ciudad norteña, que es una de las más pobres del país, se convirtió en el núcleo urbano que tiene la tarifa del transporte público más cara del país. Más allá de las asimetrías, hay resortes locales que quedaron en evidencia y dejaron mal parado al intendente radical saencista.
En las últimas horas, las noticias que llegan desde Tartagal resuenan a escándalo. Su desacertado impulso a un aumento sideral del precio del boleto mediante los concejales alineados a su voz de mando, fue vapuleada por la oposición que se hizo eco del descontento por un boleto urbano de 90 pesos sumado a un servicio deficiente.
Ocurre que Mimessi, quien se alineó con el oficialismo provincial desde que asumió e incluso llegó a admitir que le gustaría ser candidato a vicegobernador acompañando a Sáenz, le hace un flaco favor a la proclama de “Más Federalismo y Unidad para los Salteños”, que impulsa el Gobernador.
No sólo no hubo federalismo en Tartagal evidenciando cierta incapacidad para contener un aumento tan impactante, sino también, de acuerdo a lo denunciado por la oposición en el Concejo, el aumento se debió a una devolución de favores de parte del intendente a un empresario que aportó en su campaña.
“La devolución de favores lleva a nuestra ciudad a tener el boleto más caro del país con una prestación totalmente deficiente”, manifestó el concejal Ernesto Restom y apuntó a propietario de la empresa “13 de Junio”, Víctor Hugo Belmont.
Por si fuera poco, la asesora legal de la Municipalidad de Tartagal, designada por Mimessi en ese cargo, trabaja también para la empresa 13 de Junio.
En resumen, el intendente Mimessi quedó envuelto en un escándalo y sus decisiones fueron reprobadas tanto por sus correligionarios de toda la Provincia como también, se supo, por la mesa chica del Grand Bourg.
