Durante su visita a Salta, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, se refirió a la discusión salarial docente y avaló la formalidad sindical. Sin embargo, a los pocos minutos tuvo que detenerse a charlar con los autoconvocados.
“Los Gobiernos tienen que negociar con las organizaciones sindicales que tienen personería gremial, es ahí donde se da la discusión. Somos el gobierno que reinstitucionalizó la paritaria docente donde no solo se discute salario, también condiciones de trabajo y el rumbo de la Educación”, declaró Trotta en una ronda de prensa antes de ingresar al COPAIPA, donde tenía prevista una reunión con legisladores del Frente de Todos.
Como un dirigente surgido al calor de un líder sindical como el poderoso Víctor Santamaría, del SUTERH (el gremio de los encargados de edificios), Trotta, tiene muy asimilada la importancia de esas instituciones.
Pasaron pocos segundos de esa declaración y el ministro fue abordado por un nutrido grupo de delegados de los docentes autoconvocados, quienes le entregaron un petitorio y le dijeron que nunca fueron recibidos por el ministro salteño, Matías Cánepa.

Trotta les dijo que ha pasado un año muy difícil y le remarcó la importancia de “dialogar con todos los docentes, con las organizaciones sindicales” y agregó en el breve contacto que “no tiene dudas” del esfuerzo que pusieron todos.
La docencia autoconvocada es un factor de muy difícil abordaje y plantó una dura disidencia ante lo dispuesto por el Gobierno Educativo de los últimos tres gobernadores desde el año 2005.
En consecuencia, es importante tener en cuenta que el movimiento de Autoconvocados es un espacio transversal en el que conviven diversas tendencias y no puede, en ningún caso, subestimarse porque la experiencia indica que cuando se lo desconoció, se vigorizó.
Además, debería haber un compromiso para que desde el Estado se garantice con los mayores esfuerzos posibles la transparencia y democracia sindical en los gremios institucionalizados, sólo así, podrán recuperar la representatividad que perdieron hace varios años y motiva la irrupción de las asambleas autoonvocadas.
