Con el calendario electoral prorrogado de hecho, es menester poner la mirada sobre uno de los propósitos de la reforma de la Constitución provincial y es el que tiene que ver con la necesaria renovación.
En ese objetivo, una de las banderas del oficialismo para justificar ética que deja en ridículo el planteo oficial es la postulación a Convencional Constituyente de Mashur Lapad por el frente oficialista “Gana Salta”. (Vale aclarar que Mashur no resigna la renovación de su banca por esa candidatura ya que tiene mandato hasta el 2023).
Lapad es legislador del departamento más pobre de Argentina desde principios de la década de 1990 (primero diputado y luego senador) y desde 2001 es la tercera autoridad de la Provincia como vicepresidente primero del Senado provincial. Además, en la década de 1980 fue intendente comisionado de Rivadavia Banda Norte.
El poderoso legislador rivadaviense es de nacionalidad siria y argentino nacionalizado. Como titular del Poder Ejecutivo de la Provincia firmó decretos claves que luego sirvieron como prueba documental en las causas contra Juan Carlos Romero, la Justicia lo liberó de cargos tras haber declarado que por firmar una gran cantidad de expedientes, no se percató de las supuestas irregularidades.
Ese mismo “senador referente” devenido ahora en garantista de la alternancia y la calidad institucional es el candidato de la alianza Gana Salta.
En él, más que en muchos, se incuba gran responsabilidad de la configuración del servicio de justicia tan cuestionado en Salta. Bajo su presidencia, el Senado aprobó decenas de pliegos de jueces y fiscales durante los años del Gobierno de Urtubey, cuando por la reforma del Código Procesal Penal y el beneficio de la jubilación móvil a jueces, hubo una amplísima renovación en el ámbito judicial.
Antecedentes ocultos

Un detalle describe a Mashur Lapad más que muchos, en la página oficial del Senado, la opción para conocer su curriculum vitae, está completamente vacía.
Pareciera quedar claro que Mashur fue elegido como candidato solamente para juntar votos a partir de una aceitada maquinaria de clientelismo en un lugar tan pobre como Rivadavia… pareciera también que la ética y la coherencia en torno a la reforma pueden esperar.
