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jueves, septiembre 17, 2026

Basurales a cielo abierto | El pasivo ambiental se esparce en toda la Provincia

La gestión de residuos integral y recomendada por especialistas, indican que el modelo de menor impacto ambiental es el de los rellenos sanitarios con previa separación en origen. Sin embargo, los basurales a cielo abierto son la regla.

Se define basurales a cielo abierto a los espacios donde se disponen residuos sólidos de forma indiscriminada y sin ningún tipo de tratamiento. En todo el país, hay dos mil basurales, lo cual representa  un promedio nacional de poco más de dos por municipio.

En Salta, la situación es alarmante desde el punto de vista ambiental e indignante desde lo político, por la impericia de las gestiones para abordar de manera seria una problemática, que si bien es de competencia municipal, esto no debería representar un descargo de responsabilidades por parte de la Provincia, sobre todo, si se tiene presente que para encarar una gestión integral de residuos, se puede contar con financiamiento nacional e internacional.

Además, los especialistas recomiendan que el modelo de consorcio entre municipios, es el más acorde para aunar esfuerzos y mitigar el impacto ambiental. Sin embargo, en las regiones donde se recorrió esa experiencia, los resultados no han sido óptimos, teniendo en cuenta los casos de Salta Capital y el de los Valles Calchaquíes.

Relevamiento vigente

En el programa televisivo “Políticamente Incorrectos”, realizaron un recorrido por las rutas nacionales 34 y 81 y por la ruta provincial 5, y se encontraron con basurales a cielo abierto que en algunos casos se encuentran junto a ríos.

En San Pedro de Jujuy, se encontraron con un basural a cielo abierto, algo que se repite en Colonia Santa Rosa, departamento Oran, donde la contaminación se evidencia a simple vista y por si fuera poco, no solo el suelo y el agua sino también alcanza al aire por la inadecuada quema de residuos.

Pichanal es otro tanto, en ese municipio oranense, ocurre lo propio sobre la ruta provincial 5, donde el basural se encuentra junto al rio San Francisco, allí hay personas que tratan de encontrar algo de valor, sobre todo metales para poder vender en alguna chatarrería y, como es de esperarse, lo hacen sin ningún tipo de precaución.

En la ruta nacional 81, a la altura del municipio de Coronel Juan Solá (Morillo), departamento Rivadavia, se observa a simple vista la presencia de lixiviados y quemas provocadas o espontaneas por el efecto lupa. En el lugar, tampoco hay ningún tratamiento para evitar la contaminación de las napas. Lo propio sucede en localidades como Los Blancos y Pluma de Pato. Ese recorrido, realizado hace casi dos años, tiene una situación idéntica en el presente.

Por los Valles Calchaquíes

Como lo informamos detalladamente en Opinorte, en el consorcio de residuos de los Valles Calchaquíes, integrado por los municipios de Cafayate, Animaná y San Carlos, la gestión es deficiente, el tratamiento no es el adecuado, no se aplica el sistema de relleno sanitario y hay un incendio desde hace dos años que sólo se interrumpe en tiempos de abundante lluvia. Esa situación, que tiene lugar en el enclave turístico de la provincia, no sólo contamina el suelo, sino también el aire, ante la mirada pasiva de las autoridades sanitarias y hasta de Turismo y la incapacidad explicita de las gestiones municipales.

Urge entonces, que la dirigencia política, que tiene representación legislativa, encare de manera seria e integral la problemática, porque es claro que los municipios no están a la altura, aunque ello, no implique que se desentiendan de sus responsabilidades.

 

 

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