El eterno senador nacional no quiso acompañar la voluntad de la mayoría. Apuntó contra el kirchnerismo por su abstención.
En una llamativa maniobra, Juan Carlos Romero, el senador nacional que ocupa ininterrumpidamente una banca en la cámara alta desde 2007, se abstuvo a la hora de expulsar a Edgardo Kueider, el senador oficialista que se encuentra detenido en Paraguay desde el 4 de diciembre, cuando intentó ingresar a ese país junto a su secretaria con 200 mil dólares no declarados.
Durante su alocución, Romero, que llegó al Senado en la boleta del PJ, que luego fue macrista y ahora mileista, sostuvo que “la conducta de Kueider carece de cualquier defensa y justificación y no encontré nadie aquí que quiera defender ni su actitud ni su persona que fue agraviante para todo el cuerpo”, indicó y todos imaginaron que votaría en consecuencia.
Pero, como es su costumbre, apuntó contra el kirchnerismo a cualquier costo: “La forma en que están llevando el debate no contribuye en lo más mínimo a mejorar nuestra forma de ser vistos por la ciudadanía. Tratar de dividir entre cómplices y acusadores, no somos nosotros los que vamos a juzgar delitos, solo analizamos la conducta”.
Y agregó: “Para algunos es tan grave para la expulsión, para otros es grave, pero propusieron una suspensión muy acotada, podría haber sido durante todo el mandato basándonos en los antecedentes”. Allí se vio por primera vez la intención de Romero, que no es más que la de proteger a un compañero de su interbloque.
Llegada la hora de votar, la presidenta del Senado, Victoria Villarruel llamó la atención a Romero, quien se negaba a registrarse para ejercer el voto. Allí recién se supo de su abstención.
Más tarde, dujo que él promovía la suspensión de Kueider “hasta el fin de su mandato. En ese lapso, la justicia tanto argentina como paraguaya determinarían su situación que aunque es indefendible, como lo dije en el discurso, requiere de la decisión judicial”.
Y añadió en la red social X: “Pero la expulsión promovida por el kirchnerismo, con la doble vara y un sorprendente baño de moralidad, siempre buscó sumar un senador más a su banca y lo logró. En consecuencia me abstuve porque nunca acompañé las malas intenciones del Kirchnerismo ni lo haré ahora, y porque están nuevamente , con esta decisión, muy cerca de volver a tomar control del Senado. Lo hacen para intentar frenar desde el Senado los cambios que el Gobierno de Milei propone, los que la gente votó y los que están logrando que el país supere la decadencia y el populismo que tanto daño nos ha hecho”.
