En el año 2000, durante el gobierno de la Alianza, el director del Hospital Militar de Salta me invita a crear la Unidad de Terapia Intensiva a través de un mecanismo de tercerización de servicios. Representaba la primera acción para, con la conjunción pública-privada, mantener el funcionamiento de un Hospital que en ese momento contaba con un servicio de internación y atención externa mínimos.

En esos años yo era médico cardiólogo del hospital y médico de la terapia intensiva del Sanatorio El Carmen. Tomamos el desafío, junto a mis socios y creamos el servicio de Terapia Intensiva del Hospital.
Inicialmente el servicio estaba destinado al personal militar. Sin embargo, la obra social del Ejército, en ese momento IOSE, ofrecía la atención de sus afiliados en centros privados, por lo que pasamos, inicialmente, momentos de incertidumbre. Poco después, a través del IPSS, nos invitan a integrar una red de prestadores de PAMI y es así que comenzamos nuestra actividad con los jubilados.
Cuando todo hacía prever que nos encaminábamos a una situación de estabilidad el convenio con IPSS es disuelto y nos dejan impagos meses de prestación, pese a gestiones realizadas ante las autoridades del IPSS y del PAMI.
Sin embargo, el PAMI nos invita como prestador integral de segundo nivel, haciéndonos cargo de servicios de internación y cirugía del Hospital. Así es que Hospital Militar se revitaliza, incluso logra instalar un Servicio de tercer nivel de atención, hemodinamia, qué funcionó hasta que las distintas fluctuaciones del país y del PAMI obligaron al cierre del mismo.
Sin embargo, nuestra empresa, TISEC, permitió junto al Sanatorio El Carmen, la formación médica de muchos médicos Intensivistas y Cardiólogos que actualmente ocupan un lugar destacado en instituciones públicas y privadas. En tiempos de pandemia el Hospital estuvo integrado a la red prestacional provincial. Sufrimos, luchamos, muchos pacientes fallecieron, pero también salvamos vidas.
Nuestro personal también sufrió el Covid 19, se enfermaron, algunos gravemente y no pudiendo recuperar su trabajo. Hasta octubre de 2024 el Hospital, pese a los avatares económicos, tenía una prestación aceptable con las lógicas restricciones que nos imponía la situación del país.
Desde ese mes, PAMI decide disminuir el valor que nos pagaba para la atención de los pacientes al no renovar una adenda por exclusividad. En un país en que los costos de los medicamentos y materiales médicos aumentan por encima de la inflación la reducción del valor de la cápita otorgada por PAMI produjo un deterioro grave en nuestra prestación.
Ahora, sin mediar ninguna advertencia ni sostener una reunión, recibimos una carta documento de la Gerencia médica central, a cargo del Dr. Daniel Rodríguez Benegas, médico que determina la «reducción» a 0 de las 16000 capitas que percibimos por el Hospital. Acudimos a la Gerencia de PAMI para interiorizarnos de esa resolución y el gerente expresó su sorpresa y que no tenía conocimiento alguno de esa carta documento.
Horas después salió a expresar a los medios que la situación de los afiliados ya estaba resuelta y que serían redistribuidos en otras instituciones. Este accionar, tanto del gerente anterior, López Alcobendas, como del actual, César Dib, estaba programada y termina por causar un grave perjuicio a los jubilados, a los médicos, personal de enfermería, maestranza y administrativos que dependen exclusivamente de su única fuente laboral. También origina una situación crítica al Hospital Militar de Salta que funciona exclusivamente para atención de los jubilados.
Tengo conocimiento que existe una red prestacional, que ya provocó una crisis en el interior de la provincia, quitándole capitas a Asociación de Clínicas del Interior y finalmente restituidas por acción de PAMI central, gracias a la valiente posición de dicha Asociación.
Esta red prestacional, en poco tiempo, compró distintas instituciones médicas en toda la provincia con un llamativo poder económico, que con seguridad no proviene de fondos generados por la atención del sistema de salud privado, apenas sostenido por el voluntarismo de los médicos, enfermeros y empleados administrativos quienes penan por cobrar sus sueldos u honorarios mensuales. No sé quiénes integran esta red, pero si presiento que tienen la determinación de monopolizar la salud de Salta, léase PAMI, IPSS y seguramente otras obras sociales. Esto representa el manejo de millones de pesos que seguramente no estarán destinados al bienestar de los afiliados sino, como ocurrió en otros momentos, al financiamiento oscuro de la política.
Por Edmundo Falú

Este médico falu Maldonado Rivadeneira y salvadores dueños de tisec han vivido de esta capital por años y nunca reinvirtieron por nada , ninguno salió a hablar por sus empleados y poner su cara en los medios , la atención fue deficiente desde hace años . Más allá de todo , no se puede seguir a costa de la vida de pacientes .