El nuevo aumento de Saeta vuelve a golpear directo al bolsillo. Para muchos laburantes, ir a trabajar ya es un gasto difícil de sostener.
Desde este miércoles, el boleto de colectivos de Saeta aumentará de $1150 a $1450, lo que representa un incremento del 26%. La explicación oficial se apoya en una combinación conocida: suba del combustible, inflación y recorte de subsidios. El resultado, sin embargo, vuelve a recaer sobre los usuarios.
El impacto se vuelve más evidente cuando se le pone números a la situación. Un empleado de comercio que trabaja en doble turno necesita cuatro pasajes diarios para cumplir con su jornada. Con la nueva tarifa, ese traslado cotidiano pasa a costar $5800 por día.
Llevado a un mes como mayo, con 24 días laborables, el número escala rápidamente: $139.200 destinados únicamente al transporte. Es decir, una porción significativa del ingreso mensual se va solo en la posibilidad de ir a trabajar.
La situación se vuelve más crítica si se la cruza con la realidad salarial. La mayoría de los trabajadores salteños percibe ingresos por debajo del millón de pesos, lo que convierte al transporte público en un gasto estructural que condiciona el resto de la economía personal.
Mientras los empresarios sostienen que el aumento responde a la estructura de costos y el Gobierno nacional avanza con el recorte de subsidios, la ecuación termina siendo siempre la misma: el ajuste lo pagan los trabajadores.
