Mientras el gobernador mandó a sus alcahuetes a criticar a los libertarios por no saludarlo y hacerse eco de su insólita indignación, la desesperante postergación social de la Provincia muestra una contracara en Rivadavia, donde más de 300 personas están sin luz y varias de ellas desde hace cinco años.
En Santa Victoria Este, departamento Rivadavia, se presenta una situación desesperante que expone crudamente la desidia y negligencia del Gobierno provincial y sus funcionarios y tiene como perjudicados a los integrantes de la comunidad wichí San Luis, quienes residían en parajes lindantes al río Pilcomayo, pero en febrero, por pedido de un Comité de Emergencia, debieron trasladarse cinco kilómetros monte adentro hacia el sur, para evitar anegamientos, pero en ese lugar, no se le proveyó el elemental servicio de energía eléctrica.
En radio Infinito, el cacique de Misión San Luis, Celedonio Torres, indicó que el padecimiento alcanza a 55 familias de la comunidad, lo que representa alrededor de 300 personas. El gobierno de Sáenz declaró el estado de Emergencia Sociosanitaria en la zona, lejos de mejorar la situación, el cuadro social empeora.
“si con cumplen con la ayuda de Desarrollo Social, por lo menos que nos tiren luz”
“En febrero la Comitiva de Emergencia, integrada por Defensa Civil, Recursos Hídricos, Aguas del Norte, el Ente Regulador, la secretaría de Asuntos Indígenas, el ministerio de Seguridad y el senador Mashur Lapad, se constituyeron en el lugar para pedirnos el traslado”, dijo Celedonio indicando que se asentaron en otro sitio distante a kilómetros del río Pilcomayo.
“Nos trasladaron y no hubo ninguna ayuda después, hace seis meses que en la comunidad San Luis estamos sin luz”, agregó el referente indígena, dando cuenta de una increíble incapacidad de la Provincia, que se muestra incapaz de proveer cuatro kilómetros de cable para una comunidad que espera respuestas.
Ante esto, la comunidad dispuso el corte de la ruta provincial 54 para forzar una respuesta, “si con cumplen con la ayuda de Desarrollo Social, por lo menos que nos tiren luz”, pidió Torres.
AÑOS DE ESPERA
SI la situación de la comunidad San Luis se muestra como increíble y desesperante, peor aún es la de quienes fueron trasladados hace cinco años, a quienes “tampoco les proveyeron del servicio eléctrico, se trata de un grupo de 20 familias”, contó el cacique.
“Cortamos la ruta para ver que posibilidades nos pueden dar, no hacía falta cortar la ruta porque ellos se comprometieron con la ayuda, nosotros cumplimos con los que pidieron”, dijo Torres en referencia al traslado a más de cuatro kilómetros del río Pilcomayo, donde residían y contaban con el servicio de energía eléctrica.
El referente contó que a pesar de haber trasladado a la comunidad, no pasó lo propio con la escuela, el centro de salud y la bomba de agua, que permanecen a metros del Pilcomayo.
“Los chicos van caminando a la escuela que se encuentra a la vera del río, con frío o calor, a pesar del riesgo de que la crecida del Pilcomayo también ponga en riesgo la escuela, la bomba de agua y centro de salud, están a metros del río, faltan tres meses para que vuelvan las crecidas”, advirtió.
“ESTÁN JUGANDO CON NUESTRA NECESIDAD”
El cacique indicó además que ningún funcionario provincial regresó desde febrero para hacer un seguimiento de las urgentes necesidades de la comunidad. De hecho, la única presencia estatal es la policíaca.
“Vino la policía, ellos están presentes cuando hay cortes, mi pregunta al Gobierno es por qué cuando pedimos seguridad para nuestras comunidades, ante problemas como el alcoholismo y las drogas, no tenemos ni un policía, pero cuando hay cortes, hay mucha plata para mandarlos”
Además, Torres indicó que existe “un abandono total y están jugando con nuestra necesidad como pueblo originario, se comprometen a darnos ayuda pero luego no dan nada, es una discriminación total para nosotros”.
Del corte de ruta intermitente también participa la comunidad La Estrella, que fue totalmente inundada, “ellos están hace casi dos años sin luz”, contó Celedonio Torres.
CORO OBSECUENTE

Esta semana, el gobernador Sáenz se mostró muy inseguro en Campo Quijano al no ser saludado por el senador de Capital, Roque Cornejo, mientras la ministra de Capital Humano de la Nación, Sandra Pettovello, se hacía presente en el lugar para presentar un tren asistencial del Gobierno nacional.
La inseguridad de Sáenz intentó ser disimulada con un acto de indignación por no ser saludado protocolarmente en el lugar. Mientras ese show chabacano es replicado por la tropa rentada del saencismo, en el norte provincial el Gobierno no es capaz de resolver ni siquiera lo urgente y esencial.
