El Ministerio Público Fiscal concluyó que se quitó la vida y que él mismo inició el incendio en el cerro Elefante, pero el comunicado de cierre deja interrogantes sobre pericias, el uso de un acelerante y la reconstrucción de los hechos.
La Fiscalía dio por cerrado el caso Vicente Cordeyro. Después de un año de investigación, concluyó que no hubo intervención de terceros y que el excomisario murió por asfixia por ahorcamiento. También sostuvo que fue él quien inició el incendio registrado el 9 de octubre de 2025 en el cerro Elefante, dos días antes de que encontraran su cuerpo.
Pero una cosa es cerrar una investigación y otra, explicar cada pieza del rompecabezas. Y en el comunicado oficial todavía hay preguntas.
En octubre de 2025, la propia Fiscalía había informado que faltaban resultados de estudios entomológicos, análisis vinculados a Gendarmería y tareas sobre el teléfono celular. En el comunicado de cierre no detalla qué arrojaron esas pericias ni cómo incidieron en la conclusión final.
Tampoco identifica qué sustancia confirmó el uso de un acelerante ni precisa los resultados de laboratorio que respaldarían esa afirmación. La detección de un perro especializado fue mencionada como evidencia, pero el texto no desarrolla la confirmación científica.
Según la Fiscalía, el fuego comenzó donde aparecieron el celular y los cuchillos de Cordeyro, pero el cuerpo fue encontrado en otro sector. Además, presentaba quemaduras que, según la información difundida durante la investigación, se habrían producido en vida.
El comunicado no explica con precisión cómo se relacionan esos elementos ni reconstruye la secuencia entre el incendio y la muerte. No es una contradicción demostrada, pero sí una pregunta central.
Los peritos encontraron similitudes entre fragmentos de soga recogidos en el cerro y muestras del domicilio. El informe habla de características similares, pero el comunicado no afirma que se haya probado que pertenecían a una misma soga.
También se identificó un fragmento de botella de alcohol etílico y una compra del mismo producto registrada un mes antes. Sin embargo, el texto no explica qué prueba vincula directamente aquella compra con el incendio.
La Fiscalía sostiene que las cámaras, los testimonios y las pericias permiten descartar la participación de terceros. Pero que las cámaras no registren a otra persona no demuestra, por sí solo, qué ocurrió en los sectores que no quedaron filmados.
La autopsia psicológica y las conversaciones sobre la causa Jimena Salas aportaron contexto, aunque la preocupación por un proceso judicial no demuestra por sí misma las circunstancias de una muerte.
La familia no cree en la hipótesis oficial. Y el comunicado, aunque presenta la investigación como concluida, no expone en detalle todos los fundamentos científicos que sostienen sus afirmaciones.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿quedó todo realmente esclarecido o la Fiscalía dio por cerrado un caso cuyas piezas todavía necesitan explicación? Para responder, hacen falta los informes periciales completos y los fundamentos de la resolución. Las dudas no prueban un homicidio, pero tampoco se responden con un simple punto final apresurado.
