El diputado nacional contó que también tuvo que ajustar sus consumos por la situación económica. Mientras él juega, los salteños hacen malabares para llegar a fin de mes.
El diputado nacional por Salta de La Libertad Avanza, Julio Moreno, aseguró que la situación económica también lo obligó a meter la tijera en sus gastos personales. La declaración generó polémica, no tanto por la existencia de una crisis que golpea al consumo, sino por el particular modo en que un dirigente político decidió contar su propio “sacrificio”.
Moreno explicó a la periodista Natalia Nieto que, frente al escenario económico actual, bastante complejo, por cierto, redujo “determinados gastos personales” y modificó algunos hábitos de consumo. Una confesión que, en cualquier otro contexto, podría pasar como una anécdota doméstica, pero que adquiere otra dimensión cuando quien la formula es un diputado nacional que forma parte del espacio político que sostiene el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei.
El problema es que la tijera no apareció solamente en la casa de Moreno. Los datos muestran que el consumo masivo continúa bajo presión: durante el segundo trimestre de 2026 cayó 3,7% interanual y los hogares vienen achicando sus compras, eligiendo con mayor cuidado qué llevar y qué dejar para otra ocasión.
En Salta, además, la postal es todavía más áspera. El comercio atraviesa una situación compleja, con caída de las ventas, reducción de personal y cierre de locales. Un informe difundido esta semana señaló que la provincia perdió alrededor de 3.000 empleos privados formales durante el último año, mientras el sector comercial acumula una fuerte caída de actividad.
Así que sí: parece que todos están ajustando. La diferencia está en la escala. Mientras una familia tiene que decidir qué alimento queda afuera del changuito, qué factura puede esperar o cómo estirar el sueldo hasta fin de mes, Moreno contó que también debió revisar sus gastos personales.
La discusión tampoco ocurre en un vacío. La política económica nacional mantiene como uno de sus ejes el equilibrio fiscal y el recorte del gasto, mientras el Gobierno sostiene que ese proceso es necesario para estabilizar la economía. En agosto, de hecho, el gasto primario devengado registró una reducción real interanual del 10%, según estimaciones de Analytica.
En ese escenario, el relato del sacrificio personal funciona casi como una pequeña postal del nuevo tiempo económico: hay que gastar menos, comprar menos y acostumbrarse a mirar dos veces antes de sacar la billetera. Moreno simplemente aportó su propia versión del ajuste.
