La empresa a cargo de la provisión del servicio más elemental sigue dando muestras de inoperancia y desinversión. Urge que se den explicaciones técnicas y financieras sobre el estado actual y del que se recibió la compañía de manos de la anterior gestión provincial.
Vecinos de San Lorenzo constataron a través de videos el agua negra (literal) que salía de las cañerías durante este domingo y la turbiedad, paradójicamente, pasó a ser un buen recuerdo ante tamaña ofensa para un servicio pago y costoso.
El justificativo fue el de siempre, las lluvias, pero estando finalizando la temporada estival y siendo ese fenómeno meteorológico alto tan común desde lo estacional, es inadmisible que no se tomen las previsiones, se invierta en los filtros y se brinde un servicio acorde a las exigencias sanitarias mínimas.
Conforme pasan los meses, se va diluyendo el propósito transparentador que intentó marcar como impronta la gestión de Luis María García Salado en particular y el nuevo oficialismo en general.
Los sueldos siderales de miembros del directorio, las empresas creadas por algunos de ellos para acceder a licitaciones de obras con información privilegiada y el eco que aún resuena de la manifestación de una diputada capitalina diciendo que “en Aguas del Norte se chorearon todo”, parecen disolverse.
Sin embargo, a la vista aparecen estos “descuidos” que constatan la desidia y la desinversión. Es momento de que los anuncios no sólo pasen por obras financiadas por Nación o por privados como Tinelli, urge que se transparenten los déficits (operativos y financieros) y se exponga un plan para resolverlos, de lo contrario, la turbiedad será moneda corriente. (E.B.)
