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lunes, julio 22, 2024

Apostillas de una mañana de votación fría y tranquila

Mientras los peronismos se unen, los radicales huyen y los oficialistas denuncian “suciedades”.

 

La mañana comenzó fría y en consecuencia las mesas de votación estuvieron casi desiertas hasta ya entrada la hora del mediodía de domingo.

El que madrugó y llegó con mate en mano, remera sin Gûemes y campera de cuero, al Colegio Nacional, fue Adrián “Chico Malo” Valenzuela.

No hizo cola, entró primero y fueron pocos los movileros de prensa que lograron captarlo a las 8 de la mañana.

El candidato a senador provincial sufragó en la mesa 1.153, de la escuela Nº 5080 “Dr. Manuel A. Castro” (ex Colegio Nacional), ubicada en General Gûemes 51.

A la salida, sentado sobre un cantero tiró una frase armada: “aquí se gana o se pierde por un voto. Yo soy optimista”, dijo el candidato en su respuesta casi de futbolista.

Luego confesó que de acá a 20 años se ve más como periodista que de político. “Yo voy a seguir siempre en la radio, hasta que me muera”, dijo.

Mientras tanto, en el mismo colegio, en la mesa 1.152, no funcionaban las máquinas del voto electrónico. La cuarta fue la vencida, porque trajeron dos, más la titular y ninguna funcionaba. Sin embargo todo se mantuvo bajo control. Pablo Rodó, con sólo 20 años tuvo la dura responsabilidad de ser el presidente de mesa y lo hizo sobresalientemente. Mantuvo la calma y supo qué hacer y dar las órdenes precisas para el desarrollo de la votación.

“Yo estuve de suplente en las PASO y ahora finalmente logré quedar como presidente. Para mí es un gran orgullo brindar esta ayuda a mi Argentina. Es una responsabilidad enorme la que asumo y la disfruto. Cuando mis amigos se enteraron se sorprendieron primero. Luego preguntaron más, y finalmente varios fueron a las capacitaciones para comenzar a desempeñarse en las futuras elecciones. Ese es mi otro orgullo: el hacer que cada vez más jóvenes asumamos la responsabilidad de elegir a nuestros representantes”, dijo Pablo mientras controlaba a los técnicos del cuestionado voto electrónico.

“Según los datos de mi gente están funcionando todas las mesas, se arruinaron algunas máquinas pero las cambiaron; pero todo está más ágil. Espero que el Tribunal Electoral haya cumplido con dar las instrucciones concretas, correctas y que garantice la imparcialidad democráticas que la gente tiene para emitir su voto. Para eso tienen que cerrar los CIC (Centro Integradores Comunitarios). Yo voy a ir por los barrios y si están abiertos voy a realizar las denuncias correspondientes porque me parece que no tienen que estar abiertos. Los CIC son un organismo municipal. Sólo el Registro Civil tiene que estar abierto para entregar documentos. Son esas pequeñas cosas que hacen que una elección funcione bien. Por lo demás, en la campaña no hubo discusión de proyectos y algunas rendiciones de cuentas. Fue una campaña tranquila, más allá de la suciedad que hay en las redes sociales. Yo prefiero conversar con mi nieto”, y la dejó picando en el área a una advertencia, lo memorioso que es y las prioridades del “Indio” Godoy en la entrada de la escuela Urquiza.

El que no necesitó denuncia fue el ignoto Héctor Chibán, candidato por la UCR, quien llegó pasadas las 8.45 a la misma escuela para emitir su voto. El radical estacionó su camioneta sobre la calle Gemes, con una notable infracción. En la luneta tenía una calcomanía con la leyenda: “Yo voto a la UCR”.

Esto está totalmente prohibido y la policía le advirtió al candidato que no podía estar cerca de un colegio de votación con la propaganda. Visiblemente nervioso y con los trabajadores de prensa llegando rápidamente al lugar, Chibán arrancó y se retiró en forma intempestiva.

Cuando llegó a la esquina de Zuviría, el semáforo se puso en rojo y por los nervios Chibán avanzó lo mismo. La gente comenzó a gritarle y frenó en la senda peatonal. Quiso retroceder y casi choca a otro auto. Y más le gritaron, se sumaron los bocinazos, los movileros, las cámaras, los policías y una vendedora ambulante que pasaba por ahí. No fue una mañana tranquila para el candidato de la UCR, quien se fue sin hacer declaraciones y muy molesto por la reprimenda que recibió por parte de la policía y de la gente en general.

En todo ese embrollo llegó a la escuela, dando el ejemplo, Lía Mercedes Mera Figueroa. Más conocida como “Licha”, la mamá de los hermanos Urtubey bajó de un auto, con sus 80 años a cuestas, presta a votar.

Desde la sillas de ruedas recibió un abrazo efusivo al “Indio” Godoy, se guiñaron un ojo y pusieron los dedos en “V”. Esos sucesos habrán sido quizás una síntesis ya que para las elecciones todos los peronismos se unen. Y los radicales, siguen siendo radicales…

 

 

Fuente: Antonio Gaspar El Tribuno

 

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