La diputada saencista se reunió con el rector de la UNSa, pero en Buenos Aires dudan de su voto. Su antecedente inmediato fue el aporte de su espacio al veto al aumento a los jubilados.
La decisión del saencismo de colaborar con el Gobierno nacional en todo lo que puedan hace que, pese a sus esfuerzos por mostrar lo contrario, en Buenos Aires muestran a Pamela Calletti como una aliada a Javier Milei y dudan del sentido de voto.
A pesar de todos los esfuerzos que la diputada viene haciendo, pocos creen que su voto va a ser a favor del financiamiento de las universidades y distintos medios nacionales, tras recopilar datos en Casa Rosada, mantienen sus dudas.
Los antecedentes inmediatos de Calletti la muestran ausentándose de la votación en el que, finalmente, Diputados dio luz verde al veto que le impidió a los jubilados recomponer, aunque sea un poco, sus salarios.
En esa votación, Pamela Calletti, quien estuvo todo el día en su banca, se fue justo antes de votar y no se logueó para emitir el voto. La diputada decidió ausentarse y, por más que quiera instalar que ella no apoyó el veto. Esa decisión, al igual que las abstenciones, juegan a favor del Gobierno, porque reducen la exigencia para alcanzar el tercio salvador. La cantidad de ausencias tiene una gran influencia en el número final.
Las últimas votaciones siempre fueron a favor de la postura del Gobierno. Por eso a Calletti, como a Pablo Outes y a Yolanda Vega, la diputada silenciosa, nadie les cree.
