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sábado, abril 13, 2024

Con un kilo de harina y un atado de espinacas: así comenzó la emprendedora del año

Es salteña, su nombre Alina Naiara Varela, hoy premiada a nivel nacional y dueña de la fábrica de pastas El Árbol.

 

Una necesidad y una decisión cambió el rumbo de su vida. Alina Naiara Varela es salteña, tiene 30 años y fue galardonada como la emprendedora del año por Propulsar tras la creación de la fábrica de pastas El Árbol. “Haber recibido este premio es una caricia al corazón porque la verdad El Árbol denotó mucho esfuerzo, paciencia y dedicación”, contó a InformateSalta.

Todo nació en enero del 2011,  mientras que con un bebé de dos meses atravesaba una profunda crisis económica. “Mi marido era técnico en electricidad y trabajaba en la construcción pero no se estaban haciendo obras. Con un saldo que nos quedaba compramos unos moldes para sorrentinos. Fuimos al negocio del barrio y pedimos al fiado un kilo de harina y un atado de espinacas”, así comenzó todo.

Alina había estudiado cocina y decidió realizar la pasta para venderla a sus familiares, de alguna manera tenían que afrontar la crisis y salir adelante. La venta fue buena y decidieron animarse a más. “Pusimos una pizarra en la puerta de la casa, mi marido puso un foco que cambiaba de colores y la gente comenzó a acercarse, creo que primero fue porque le llamaba la atención el foco, pero así comenzó la producción”, contó.

Cuando la demanda fue mayor, Alina le pidió ayuda a su madre, una gran cocinera de quien heredó sus dotes. Juntas comenzaron a producir más y más. Al principio hacían todo con una pastalinda pero en el 2013 “me compré una raviolera industrial de producción pequeña”, lo que ayudó a aumentar la producción.

En el 2014 conoció ProMujer y no dudó en formar parte de una asociación comunal de 15 mujeres “dónde sacamos créditos a garantía solidaria y en ciclos cortos. A partir de eso comenzamos a crecer”, contó la emprendedora del año.

Los microcréditos y algunos cursos la ayudaron a mejorar aún más su producto. Hoy realizan ravioles sorrentinos y agñolotis en los sabores de ricota jamón y nuez; espinaca y ricota; espinaca y pollo;  pollo, calabaza, mozzarella y nuez, caprese; y espinaca con seso. “En invierno llegamos a producir 200 cajas por semana.

En su local, que funciona en el garaje de su casa, en el barrio Tres Cerritos, ofrecen las pastas, y una amplia variedad de salsas, también el queso rallado listo para usar.

Mientras el negocio crecía, Alina tuvo la necesidad de promocionar aún más su trabajo y fue su marido Martín quien la ayudó. “Las ventas fueron tarea de mi marido, nos dimos cuenta que era necesario visibilizar lo que hacemos y aprovechando que es él bueno sacando fotos comenzamos mostrando nuestros propios platos y los publicamos en Facebook, que nos dio la posibilidad de mandar un mapa de cómo llegar al local, porque no estamos en una zona céntrica”.

Hoy la fábrica cuenta con su propia página en Facebook y donde también ofrece sus productos y muestra cómo se realizan. Se trata de una tarea familiar que involucra a toda la familia, Alina, su madre, su marido y sus dos hijos Pilar y Joaquín. “Vivir todo eso es una gran satisfacción”.

 

 

Fuente: Informate Salta

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