Acusaron falsamente a un joven de ser simpatizante de Talleres y lo arrojaron desde una tribuna. Acusaron falsamente a un joven de ser simpatizante de Talleres y lo arrojaron desde una tribuna.

La Justicia de Córdoba sentenció ayer, con penas que van de los 7 a los 15 años de prisión, a cinco de los seis acusados por el crimen un hincha de Belgrano de Córdoba que en 2017 fue arrojado al vacío desde una de las tribunas del estadio Kempes, en el entretiempo de un partido entre el pirata y Talleres.

Luego de un proceso de enjuiciamiento que había comenzado el 18 de febrero último por el crimen de Emanuel Balbo (22), los jueces de la Cámara 12ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, por unanimidad, dictaron el veredicto que condenó a 15 años de prisión a Oscar “Sapito” Gómez (36), al ser considerado “instigador” de “homicidio agravado por la ley de espectáculos deportivos”. Las penas con reclusión, en calidad de coautores, también alcanzaron a Martín Darío Vergara (20), condenado a 11 años; Matías Ezequiel Oliva (20), 10 años; Pablo Javier Robledo (18) y Yamiel Nahuel Salas, 7 años, en tanto Hugo Acevedo (40) fue condenado a 2 años por “hurto calamitoso”, por el robo de las zapatillas de Balbo en momentos en que agonizaba en el piso, mientras que Cristián David Oliva (42), padre de Matías Ezequiel, fue absuelto.

En sus últimas palabras antes de la sentencia de los camaristas Gustavo, Reinaldi, María Gabriela Bella y Eugenio Pérez Moreno, “Sapito” Gómez manifestó: “Yo no quise matar”, y ese sentido negó que haya actuado como instigador de la muerte de Balbo.

Por su parte Alejandra Mercado, madre de la víctima, dijo que a partir de la sentencia siente un poco de tranquilidad. “Un poco de justicia se hizo, aunque a mi hijo no me lo van a devolver”, señaló la mujer y consideró que la pena a “Sapito” Gómez tendría que haber sido más alta.

Durante los alegatos, el fiscal Mario Antuña había solicitado 17 años y seis meses para el instigador y entre 17 años y siete años y medio para el resto. El crimen de Balbo se produjo el 15 de abril del 2017, durante el clásico cordobés entre Belgrano y Talleres.

Según la causa, “Sapito” Gómez fue el iniciador de los hechos al increpar y señalar falsamente a Balbo como un simpatizante de Talleres, lo que ocasionó la agresión de un grupo de hinchas “celestes”, que lo arrojó al vacío desde la tribuna y le provocó la muerte, 48 horas después, en el Hospital de Urgencias de Córdoba.

Entre Balbo y Gómez ya había ocurrido un incidente en 2012, cuando el ahora condenado corría una picada y atropelló y mató a un hermano del hincha de Belgrano, hecho por el cual fue condenado a 4 años y 10 meses en 2017 por el delito de “homicidio culposo”.

“­Keko, qué hacés acá! Andate de acá porque te voy a matar. ­Ese culiado es de Talleres. Ese culiado es una gallina! ­Bajate o te mato! Es una gallina. ­Tírenlo, tírenlo!”, gritó Gómez.

Unos 80 hinchas golpearon, escupieron e insultaron a Emanuel. Entre ellos se encontraba “Sapito”, quien nunca dejó de arengar al resto, que no paraba de agredir de todas las maneras posibles al supuesto hincha infiltrado. Balbo intentó correr por las escaleras, pero fue interceptado nuevamente. En vano gritó que no era hincha de Talleres. De acuerdo a los datos aportados por testigos, en su desperación por huir el joven chocó contra la pared lateral de uno de los huecos de la tribuna. Ese fue el principio del fin.

El crimen de la “picada”

Oscar “Sapito” Gómez (37) es uno de los responsables de la muerte de Agustín (14), uno de los hermanos de Emanuel Balbo, mientras corría una picada callejera en la capital cordobesa. Eso ocurrió el 25 de noviembre de 2012.

En 2017 “Sapito” fue juzgado por ese episodio y recibió una condena de cuatro años y 10 meses de prisión, tras ser declarado culpable por las muertes de Agustín Balbo y Enrique Díaz (15), quienes iban en una moto al momento de ser embestidos por Gómez.

Este episodio fue precisamente el que los enfrentó a Emanuel Balbo y a “Sapito” Gómez.

Esto explica porque Alejandra Balbo, la madre de Emanuel, consideró que “Sapito” merecía una condena más alta. Allegados a la familia también coindieron con esta opinión.

Durante el desarrollo del juicio oral y público quedó que el día de los hechos Gómez instigó a los barrabravas del Club Belgrano a que atacaran al joven Balbo con el falso argumento de que era un infiltrado, que era hincha de Talleres.

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