El Gobierno informó oficialmente este lunes sobre una actividad definida como “intercambio de experiencias” en el hospital de Tartagal. Sin embargo, ello no es más que la consecuencia de la desidia que está caracterizando a la gestión del “Gran gestor”.
El Gobierno provincial opera en los medios oficialistas con la posibilidad de un tercer mandato de Gustavo Sáenz, definido por sus empleados y funcionarios como un “gran gestor”. Sin embargo, el rumbo del Gobierno no parece corregirse y las falencias en diferentes áreas parecen haber emprendido una ‘contracampaña’.
Este lunes, por medios oficiales el Gobierno informó sobre la “Jornada Internacional de Gestión Hospitalaria en Tartagal”, organizada por el Ministerio de Salud Pública, la Fundación Amtena y Advenstist Health, y la presentó como una actividad con el objetivo de “compartir experiencias, intercambiar conocimientos y fortalecer la red de líderes hospitalarios del NOA”.
No se revelaron mayores detalles de la actividad, salvo la destacada presencia del ministro Federico Mangione y el intendente converso al saencismo, Franco Hernández Berni y la locación de la actividad, el Centro Cultural tartagalense.
¿Y LAS CIRUGÍAS?
Lo que naturalmente no se comunicó es que la actividad se concretó como una suerte de premio consuelo, ante la llegada a Salta de referentes de las ONGs mencionadas y frente al desconsuelo por no haber podido concretar el objetivo primario de la actividad: un megaoperativo de cirugías (muchas de ellas postergadas por falta de especialistas) en los hospitales de Tartagal y Santa Victoria Este.
En una primera instancia, el Gobierno de Salta pidió reducir de 170 a 100 los pacientes a los que debía practicarse una cirugía, pese a que AMTENA había comprometido el viaje de 45 especialistas desde Estados Unidos, sumado a tres mesas de anestesia de última generación, dos torres de laparoscopia y dos camillas de cirugía, ya que el Hospital de Tartagal no podía afrontar el operativo con su logística.
Para tamaño operativo, Amtena y Adventist Healt lograron comprometer a un total de 194 médicos, pero tal empeño rápidamente chocó contra la inoperancia de la gestión provincial.
Según se supo, la actividad se habría cancelado por dos razones inadmisibles: un conflicto interno en el hospital Juan D. Perón de Tartagal, por la reciente muerte de un paciente diagnosticado con peritonitis al que no pudieron asistirlo de modo correcto y una segunda causa, trascendió, fue la negativa del ministerio por no poder afrontar el post operatorio.
Esto significa que el Gobierno que pretende ir por un tercer mandato, no es capaz de garantizar atención médica de especialistas en el norte provincial, pero si la iniciativa privada gestiona un megaoperativo solidario, tampoco puede recibirlo, porque tal acción, dejará la vara muy alta en pacientes acostumbrados a la negación de derechos fundamentales como la atención sanitaria.
En consecuencia, la larga espera de originarios y criollos pobres para operar su apéndice, vesícula o cualquier otra operación pendiente, seguirá inquebrantable gracias a una indolente inoperancia que, al parecer, es lo único que goza de buena salud.
