Cuando aún está fresco en la memoria la confesión de un diputado que votó a favor de la Ley Mordaza sin haberla leído, la legisladora Laura Cartuccia, realizó otro aporte al oprobio de la Cámara.
El inicio de la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados tuvo un episodio vergonzante. Ocurrió cuando se solicitó la incorporación de dos proyectos a los “Asuntos Entrados”, para que tomen estado parlamentario y se pueda habilitar su tratamiento en comisiones.
En primer lugar, pidió la palabra la diputada Sofía Sierra, solicitando la incorporación de un proyecto para modificar la Ley de Contabilidad de la Provincia, tras ello, levantó la mano la diputada Laura Cartuccia, quien sin abandonar el “machete electrónico”, es decir el chat de su celular, pidió la incorporación de un proyecto pero solamente citó su número de expediente.
Antes de que se voten esas incorporaciones, con buen tino, la presidenta de la comisión de Legislación General, Socorro Villamayor, pidió que en cumplimiento del Reglamento, sus pares indiquen la temática de lo que estaban solicitando para incluir en el sistema legislativo. Es decir que no solamente pidan la incorporación de un número de expediente, sino que especifiquen de que se trata.
La respuesta de Sierra fue instantánea y solvente, pero la nota, una vez más, la dio Cartuccia, quien no pudo ni supo responder de qué se trataba su proyecto y optó por un silencio insólito.
Por estas horas, la diputada debe estar regañando a su guionista, aunque el reproche debería hacerlo frente al espejo y ademas seria pertinente que se disculpe ante la ciudadanía que le confió la representatividad con su voto, a pesar de demostrar que no está a la altura del cargo que ostenta.
A Cartuccia se la ve con una permanente presencia en redes sociales, entrevistas, no se pierde ningún acto protocolar para figurar cerca de las principales autoridades provinciales y hasta tiene tiempo de hacer un programa de televisión, todo ello, seguramente, atenta contra el desempeño mínimo que debe tener un legislador.
Es que ya no se trata de leer o no los proyectos que se votan, como sucedió con el diputado mediático “Vitín” Lamberto, se trata de leer un proyecto propio (!!!) y si no es propio, al menos debería leer antes de firmar y sellar un expediente.
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