Advierten sobre posibles incompatibilidades y apuntan a maniobras en medio de la asfixia económica que atraviesan las prestadoras.
La crisis de los centros de diálisis en Salta ya no solo se mide en pagos atrasados y números en rojo. Ahora suma un condimento más complejo: la sospecha de que desde adentro del propio sistema público provincial, alguien estaría jugando a dos puntas.
El que pateó el tablero fue Mario Espeche, titular de CEPRIDIASA, quien en FM Infinito 96.5 apuntó directamente contra el médico Antonio Moya, funcionario de la red hospitalaria provincial. La acusación es concreta: mientras los centros privados se hunden por falta de pagos, él habría estado en tratativas para comprar uno.
“Si usted asfixia los centros porque no les pagan, y después los compra, probablemente los compre barato”, señaló Espeche. Según el titular de CEPRIDIASA, primero se aprieta y después se negocia desde la debilidad ajena.
Según el referente del sector, la maniobra no habría sido silenciosa. Durante meses, pacientes y trabajadores de un centro “escucharon” que el lugar sería adquirido, con la promesa de mejoras en las prestaciones. Un clima de expectativa que, visto en perspectiva, suena más a antesala de negocio que a solución sanitaria.
El problema no es solo lo que se habría intentado hacer, sino desde dónde. “Moya no es un actor cualquiera: tiene injerencia en el área de diálisis del interior”, dijo.
Espeche da a entender que, quien debería garantizar el funcionamiento del sistema aparece, al menos según la denuncia, interesado en quedarse con una parte cuando el sistema cruje.
“Hay intereses raros que se cruzan”, resumió Espeche, tras describir un contexto de crisis terminal de los centros de diálisis.
