Suele repetirse una idea instalada casi como axioma: “los funcionarios cobran sueldos altisimos”. Sin embargo, el secretario general de ADP, Fernando Mazzone, dijo que en la cartera educativa no ocurre eso sino todo lo contrario: cobran peor que un docente titular con años de antigüedad.
En diálogo con FM Infinito, el sindicalista afirmó: “si no mejoran los sueldos de los funcionarios, nadie quiere ser funcionario del Ministerio de Educación. Cobran menos que en la escuela”.
La declaración sorprendió porque contradice de lleno el sentido común que circula entre docentes, familias y hasta entre algunos dirigentes políticos. Según señaló, aceptar un cargo político dentro del Ministerio no solo implica más responsabilidades y exposición pública, sino que además significa perder dinero. Con excepción de la ministra Fiore y de la compañera del gobernador en el bachillerato Humanista, Analia Guardo Gallardo, los sueldos son paupérrimos.
“Cobran menos que en la escuela”, insistió, y remarcó que muchos funcionarios —al asumir un cargo— pierden el estado docente, lo que luego les complica la jubilación», sostuvo.
Mazzone sostuvo que la consecuencia lógica de esta situación es un vacío de conducción: los cargos de funcionarios no se quieren tomar, hay rotación constante y la gestión pierde continuidad.
El caso de Guardo, exsecretaria de Planeamiento Educativo, fue otro ejemplo que usó para ilustrar: ella esta cobrando como supervisora para poder jubilarse como docente. Como funcionaria no se va a jubilar con el mismo sueldo”.
Remarcó que la falta de controles, la desconexión entre el Ministerio y las escuelas, y las decisiones improvisadas están directamente relacionadas con esta precarización del rol político dentro del sistema educativo.
A partir de esa crisis interna, Mazzone justificó la decisión de suspender la reforma del artículo 31 del Estatuto del Educador.
“La suspendieron. No lo levantamos al paro. Lo hemos suspendido para charlar, porque no habían charlado en ningún momento», afirmó.
El dirigente recordó, además, que el estatuto tiene casi 30 años y que una modificación parcial “no es seria” sin una discusión de fondo: “Yo vengo planteando desde que asumí que hace falta una profunda reforma educativa. El estatuto tiene 30 años. No podemos seguir trabajando con una norma de 1995.”
