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martes, septiembre 29, 2026

El FMI exige devaluación mientras el Gobierno se resiste

El reciente “staff report” del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sacudido los mercados y la política en Argentina, al sugerir una devaluación adicional del 30%, lo que llevaría el dólar exportador a 1.300 pesos. Esta recomendación ha generado fuertes reacciones desde el gobierno, con el ministro de Economía Luis Caputo desmintiendo cualquier plan de devaluación.

El informe del FMI, redactado por Luis Cubeddu y Rodrigo Valdés, y apoyado políticamente por Gita Gopinath, critica la gestión económica del gobierno argentino y demanda una serie de medidas severas, incluyendo la devaluación, el aumento de tarifas y mayores ajustes fiscales. Además, el FMI ha señalado los privilegios concedidos por el Banco Central a figuras como Marcos Galperin y ha expresado su descontento con la falta de avances en la acumulación de reservas y las compras de dólares.

La tensión entre el FMI y el gobierno argentino se intensificó cuando Gita Gopinath emitió un comunicado oficial criticando la gestión económica de Argentina y subrayando los altos riesgos existentes. Esta situación se agravó aún más con la reciente reunión entre Milei y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien, aunque diplomática, advirtió que las cosas no van bien y que se requieren acciones más decisivas por parte de Caputo.

Internamente, el gobierno enfrenta dificultades adicionales, como la reciente salida de Joaquín Cottani y la incorporación de José Luis Daza, conocido por sus posturas derechistas. Además, se espera una confrontación con Federico Sturzenegger, que aboga por una liberalización inmediata del cepo y una unificación del programa monetario, una medida que Caputo considera suicida.

El informe del FMI también destaca la necesidad de eliminar el dólar “blend” y ajustar la política de tasas de interés. Estos reclamos reflejan la preocupación del Fondo por la sostenibilidad a largo plazo del ajuste económico implementado por Argentina.

En medio de esta turbulencia, Caputo busca medidas para estabilizar la situación, mientras enfrenta críticas internas y externas. El futuro económico de Argentina pende de un delicado equilibrio entre las demandas del FMI y la capacidad del gobierno para implementar reformas sin desestabilizar aún más la economía y la sociedad.

Un articulo del periodista Marcelo Bonelli señala:

«Guillermo Francos trabaja en la cuestión: las Bases se votarán sin cambios como salieron del Senado, y solo se reestablecerán Ganancias y Bienes Personales. Hay críticas a la postergación del plan de subsidios a tarifas, para “disfrazar” la inflación de mayo y bajarla artificialmente al 4,2%. No ven que la inflación perfore ese piso y por lo tanto creen que será difícil recuperar el salario real y la economía seguirá en recesión. La cuestión provocó malhumor en Economía y malestar en Javier Milei. El Presidente cree que los burócratas de Washington no entienden su “revolución liberal”.

Milei, en la intimidad, los desprecia. Grita: “Pequeños liliputienses”. También ve una “mano negra” local de economistas y políticos. “La mafia no se banca que sea un líder mundial”, dice. Y sueña con torcerles el brazo. Augura un apoyo total cuando gane Donald Trump. Caputo los odia. El Fondo lo hizo echar en el 2018, cuando Macri lo trataba del “Messi de las finanzas” . Ahora le sabotea sus precarios éxitos, cuando Milei lo trata de “rockstar”.

La cuestión obligó a Caputo a embarrarse y tener que desmentir dos veces una devaluación. Primero fue su propio error: anunció en forma desprolija la rebaja del impuesto PAIS y se interpretó que haría un salto cambiario. Después del duro “staff report” del FMI envió a un funcionario inferior a desacreditar la devaluación. El tuitero tardío Pablo Quirno dijo que no iban a eliminar el “blend” y el mercado no le creyó: en esta corta semana hubo una pérdida récord de divisas del BCRA.

“Toto” quiere contragolpear. Dicen que su ausencia ayer en el acto del Día de la Bandera obedece a que evalúa medidas para encarrilar el rumbo. Aprovechará el fin de semana largo. Ya la salida de Joaquín Cottani generó ruido. Nadie se cree la pueril versión oficial. Clarín anticipó a mediados de mayo, en su edición del viernes 17, que Cottani se iba a ir. El “portazo” obedece al destrato de Milei a su referente Domingo Cavallo. Milei dice que las advertencias de Cavallo son “por envidia” y lo calificó de “pifiador serial”. Cottani no soportó. En Wall Street decían que se había incorporado a Economía con una tarea: preparar la segunda etapa del plan económico. Caputo lo abortó. También hubo una convivencia difícil. No soportó a Quirno, a quien acusa de “figuretti”.

Caputo convocó a un ultra de derecha: José Luis Daza, un amigo de Wall Street. “Toto” se cura en salud. Busca a “duros” para enfrentar la ofensiva que (espera) se viene de Federico Sturzenegger. Ambos no se soportan y es el propio Milei el que decidió trasladar esa pelea al Gabinete. Se esperan fuertes “round”.

Pero hasta anoche “Sturze” no terminaba de cerrar la cuestión. El “Coloso” pretende otra jerarquía para su cargo. Sturzenegger integra un tándem con Demian Reidel -le decían “Satanás”-, y también “el Profe” José Luis Espert.

El trío auspicia recetas más drásticas que las de Caputo: liberar el cepo, unificar y normalizar ya el programa monetario. Caputo afirma que eso sería un suicidio. Pero se prepara para enfrentar la embestida. Tiene un aliado fuerte. Un apoyo de “familia”: Santiago Caputo – su sobrino – banca al tío Toto»

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