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sábado, septiembre 24, 2022

“El Milagro fue un proyecto político desde que vino Roberto Tavella”

Andrés Gauffin es periodista y docente universitario, durante la década de los 90 trabajó en diario El Tribuno, luego tuvo un paso por Nuevo Diario y publicó hasta ahora dos libros: “Noticia urgente sobre Ragone – Estado de excepción en Salta. 1973-1975”, publicado en 2014 y “Ensayos de madrugada”, del año 2021. En ambos combina una cuidada pluma con análisis históricos, sociales y políticos.

En #TenemosQueHablar , el ciclo de entrevistas de Opinorte, se prestó a una muy interesante charla -café de por medio en el Bar de Letras– y el primer asunto ineludible pasó por cómo la masiva manifestación religiosa en épocas del Milagro forma parte de un proyecto político en Salta. En particular, a la primera etapa trazada por Tavella y su criterio.

Para empezar, aclaró sobre el fenómeno católico más importante de la Provincia: “Hay dos cosas dentro del Milagro, por un lado es una manifestación religiosa importante y yo no tengo nada para decir sobre la gente que hace una peregrinación y camina kilómetros, eso me llama mucho la atención y respeto mucho; pero no puedo entrar en el corazón de cada uno y creo que ahí está El Milagro, en el corazón de esa gente, corazón, que por cierto, es desconocido”.

El escritor consideró, por otro lado, que “existen discursos que no son El Milagro sino que son producciones humanas», y ejemplificó: «escuché a un sacerdote, en una entrevista, exaltando los valores de la familia, y me pareció muy simplista para la complejidad de nuestra Salta y nuestra Argentina que merecen una reflexión más profunda, no solamente apelar a unas muletillas que están atravesadas por cuestiones políticas”.

Luego recordó su experiencia cuando cubría la procesión para el matutino de mayor tirada local: “Para cubrir el milagro tenía un protocolo, primero llamar al padre Martearena el 14 y pedirle la homilía de Moisés Blanchoud y el me la daba el día 15 a la mañana y yo tenía lo que iba a predicar a la tarde, entonces armaba todo y me iba a mi casa esperando que no pase nada y lo veía por TV. Pero en el año 95 me sorprendió la homilía de Monseñor Blanchoud a punto tal que que quise quedarme a la procesión porque había muchas referencias sociales, estábamos en plena campaña electoral, se disputaban la provincia Juan Carlos Romero y por otro lado Jorge Oscar Folloni que pretendía suceder a Roberto Ulloa”.

Contó que en aquel año “Blanchoud hizo una homilía criticando el contexto bastante difícil. El gobierno de Ulloa no estaba terminando bien, pese a eso los renovadores tenían confianza de que ganaban las elecciones. Después, con el tiempo y a la luz de la actuación del padre Martearena, que era un sacerdote muy cercano a la familia Romero, así es que esa homilía tan hecha a medida, sacando a luz toda la crisis social”.

Y acotó: “El Milagro siempre ha tenido un trasfondo político y fue claramente un proyecto político desde que vino Roberto Tavella que asume como arzobispo de Salta (1934) y claramente trae un proyecto político. Un salesiano que es su biógrafo, Asernio Seagle, describe que es aclamado al reunirse con la sociedad distinguida en el club 20 de Febrero apenas llegó a la provincia”.

Al igual que Bergoglio, el profe Gauffín, es hincha de San Lorenzo

Cabe recordar, tal como describe Gauffin con lujo de detalles en su libro, que a mediados de la decada del 30, Tavella llegó desde Entre Ríos y edificó su propia Salta, en función de la “sociedad” que se había apurado a recibirlo.

“Todo el Norte tiene en evidente oposición la aristocracia con el pueblo… Esta clase superior descendiente directa de las familias españolas no pudo nivelarse con el pueblo criollo, en gran parte descendiente puro del indígena”, dejó escrito su biógrafo Seagle.

El dato histórico aportado por Gauffín es un indicio de porqué el busto en homenaje a Tavella está ubicado en la intersección de Paseo Güemes y Avenida Bicentenario, a metros de la sede del mencionado club social.

A pocos metros se ubica la Cruz del Congreso, sobre la cual Gauffín recordó: “se colocó en la década del 70 como evocación del Congreso Eucarístico. Fue un momento muy llamativo, recuerdo que llegó un helicóptero donde bajó Isabel Perón y López Rega en medio de un maltrato que ya se venía venir la intervención a Ragone, que sería posteriormente, en noviembre».

«Todo ello no puede quedar en la memoria como una jornada épica, ese Congreso se hizo bajo el lema de la reconciliación y hace acordar mucho al discurso actual del milagro”, agregó en la primera parte de la entrevista.

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