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martes, octubre 13, 2026

El misterioso robo al señor secretario

Cuando parecía que ya todos nos olvidamos un poco de Manuel Santiago Godoy, un robo multimillonario lo enchastra y lo convierte, nuevamente, en un símbolo del poder bajo sospecha.

Pintaba tranquilo el verano para el «Indio”: en el 2019, sin ofrecer pelea, había emprendido su retirada en paz, dejando la presidencia e incluso había zafado de comerse una auditoria.

Cediendo su lugar al “tuti” Amat, Godoy perdía poder pero ganaba libertad para moverse de otra manera en la arena política. Mientras los últimos días lo tenían ocupado en los cargos nacionales, una sorpresa descolocó su apacible estadía en el exterior del país.

La noticia no se pudo minimizar

Por la cantidad de dinero y por la relación política del implicado en el robo, no se pudo mantener en reserva por mucho tiempo lo ocurrido.

Según se pudo conocer, “Pepe” Alferi fue agarrado de golpe en su casa del barrio 20 de febrero, por cierto no muy lujosa pero sí con varias rejas y cerraduras, durante la madrugada del miércoles. Lo agarraron del cuello, lo maniataron y fueron directo a un maletín donde tenía los billetes en moneda extranjera. Los delincuentes de esta manera, se alzaron con un enorme botín: entre 15 y 20 millones equivalentes en pesos.

Al parecer, el ex secretario administrativo, quedó asustado por algo que le dijeron los ladrones y demoró en avisar a la comisaria y al “jefe”. Hasta eso, algunos periodistas ya habían comenzado a soltar información retaceada. De hecho El Tribuno se atrevía decir que se trataba de un “asalto con tinte mafioso”.

Mientras las huestes de Godoy pedían a sus medios amigos el más hermético de los silencios, como el agua, la información buscaba su caudal para salir, y como no podía ser de otra manera, lo hacía mostrando algunos aspectos del hombre en cuestión.

¿Cajero?

“Pepe” Alferi, en casi dos décadas al mando de lo que entraba y salía de la cámara, se había ganado, sin duda, la suficiente confianza y ostentaba un lugar clave en el clan Godoy.

De profesión economista y de perfil bajo, solía moverse con solvencia por los pasillos, siempre con su maletín a cuestas y un cuidado perfecto de su figura. Como suele pasar no faltaba- el mal pensado- que decía que en el interior de su coqueta valija en los primeros días del mes llevaba los sobresueldos para varios funcionarios y los «gastos reservados» de la presidencia.

Como fuese, lo cierto es que Alferi no había hecho una carrera política clásica, aunque años atrás frustradamente, el «Indio» lo quiso meter como diputado pero no prosperó tal candidatura y se quedó en lo que mejor le salía: manejar la “administración” de Diputados. En época de campaña, además, era el responsable del control de gastos del enorme equipo con el que contaban en capital.

Plena confianza transmitía, y tal vez por eso Godoy se animaba a nadar en los mares de Brasil, sin pensar que aquí su mano derecha sería víctima de tamaña desgracia.

Después de todo por qué preocuparse, menos aun cuando se encontraba adentro del grupo de los que sí progresan en Salta: no solo estrenaba un diario (Salta 12) en el mismo lugar donde funciona su radio, sino que estaba de estreno de una casa más para su patrimonio, ésta en San Lorenzo, lo cual lo convertía en vecino de JMU y de otros beneficiados por las mieles del poder.

Sin embargo, aunque parecía todo marchar, el “indio” ahora vuelve al barro y el caso es una orquídea poblada de enigmas.

Así las cosas una pregunta lleva a la otra:

¿Quién es verdaderamente “Pepe” Alferi, el cajero de Godoy como describen sus enemigos, o el economista serio y respetado que fue ganado a defender la gestión godoicista? ¿Por qué guardaba tanta plata en su casa y no en un banco? ¿Cómo hizo para acumular esa cantidad de dinero? Era toda de él?

Para concretarse tamaño golpe, necesariamente alguien tuvo que soltar el dato.

Atestado del olor a cigarillos negros me pregunto, mientras veo al servicio domestico de la Legislatura trabajar para sacarnos del pasillo: ¿Hay enemigos que lo mandaron al frente?

Si en una casa tenía esa suma, en otras es posible pensar que había más? No sería sensato, además, de investigar a los delincuentes investigar el origen de los ahorros?

Por M.A.

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