El primer mensaje del Gobernador no logró calmar la tempestad porque la iniciativa seguía en pie y la tropa desorientada, tras los embates, se vio obligado a retirarla y la energía se orientó en buscar responsables del gigantesco desacierto.
El proyecto de ley enviado por el Gobernador a la Legislatura, para excluir a los afiliados del IPS de esa obra social al momento de jubilarse, causó una indignación tan grande que forzó un ‘marcha atrás’.
También asombra a propios y extraños la impericia técnica sobre su contenido, sin siquiera citar algún convenio nuevo con Nación o plantear derogar la Ley 6884/96, que aprueba el Convenio en el que la Provincia transfiere a Nación el Sistema de Seguridad Social.
En ese convenio, firmado en 1996 por Juan Carlos Romero, Carlos Corach y Domingo Cavallo, se establece con claridad que los jubilados alcanzados por el convenio “continuarán adheridos a la Obra Social Provincial”, es decir el IPS.
Sáenz y su entorno
Las internas en el Gobierno provincial no son nuevas, tampoco son exclusivas de la actual gestión, sin embargo, en las semanas posteriores a las elecciones han recrudecido con virulencia.
A los reproches y ‘pases de facturas’ se le suma una suerte de áspero concurso para llegar hasta el autor o autora del proyecto sobre el IPS, en esa tarea, aparecen señaladas dos mujeres, la expresidenta intervenida y actual funcionaria del IPS, Gladis Sánchez y la Secretaria General de la Gobernación, Matilde López Morillo.
Lo de Sánchez y su continuidad es inadmisible a punto tal, que el diputado ultraoficialista Germán Rallé, llego a preguntarse si acaso no es “un mal necesario”. En cambio, López Morillo, quien era presentada como la luminaria jurídica del saencismo, pero al parecer se quedó sin queroseno.
Sin dudas, lo que se observa en las ultimas horas es un esfuerzo estéril por tratar de despegar a Sáenz del cruel proyecto, pero como sucede con cada acto obsecuente, solo empeoran el panorama, al dejarlo a Gobernador como un mandatario que firma sin leer.
De todos modos, lo importante para muchos es visibilizar el entorno del Gobernador, sobre todo a quienes tienen una influencia decisiva sobre sus decisiones. Allí aparecen otros dos nombres, uno muy conocido y otro un enigmático ladero.
El primero es el ministro de Economía de Salta, Roberto Dib Ashur, quien esta siendo fustigado en redes sociales que comparten algunos “militantes” rentados.
El otro es un tal “Leo” o “León”, sobre quien no trascendió mas que un asombroso poder de decisión en todo lo concerniente a Salud, cuyo poder no lo da un cargo público, sino la cercanía al ‘number one’.
Ante tamaña incógnita, no faltó quien diga que se trata de Leo Matioli, aunque ello tampoco es posible, porque el León Santafecino ya no canta en este plano.
Perfidia a cara descubierta: Sáenz va por la caja del IPS expulsando a jubilados
