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viernes, agosto 28, 2026

El saencismo quiere jubilar a Cristina Fernández

Varios referentes provinciales señalan como necesaria la “renovación” en los liderazgos del peronismo. Lo paradójico es que estos referentes también llevan varios años ocupando cargos.

La interna en el Partido Justicialista está en plena ebullición: luego de que en el la conducción salteña decidirá apoyar a Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja, para que presida el PJ nacional, los referentes locales del justicialismo decidieron apuntar contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El mensaje fue uno solo: pedir que CFK se baje, en nombre de la “renovación”.

Uno de los primeros en pedir que Cristina de un paso al costado en la disputa por la presidencia del PJ nacional fue Germán Rallé. En diálogo con FM Ya, el diputado güemense sostuvo que él “preferiría una figura nueva que salga a disputar el espacio y preferiría también que esa figura nueva formada transmita entusiasmo, que contagie”.

Y agregó: “Yo creo que Cristina ya debería usar su sapiencia para aconsejar y dejar el escenario para que se vayan formando nuevos líderes”, sostuvo.

Rallé, quien vive de la política desde el 1995, dijo que desde el PJ se necesita “algo mejor y algo que le devuelva a la gente la confianza y la credibilidad, no solo del modelo de país que queremos, sino también del modelo ideológico que proponemos”.

Germán Rallé fue diputado entre 1995 y 2003, cuando ganó la Intendencia de Campo Quijano. En esa gestión fue procesado por peculado. En ese momento se habló de un faltante de casi 300,000 pesos destinados al pago de compras. Los peritos constataron un trato especial entre su gestión y la mueblería «Virgen de la Candelaria» de Güemes.

Además, se descubrió que el municipio actuaba como agente de retención de deudas de empleados municipales que compraban en la mueblería a título personal.

Tras el fracaso de 2013, cuando quiso ser senador y quedó tercero, en 2015 Rallé fue por una banca en Diputados, cargo que ostenta desde ese entonces. Todos estos cargos exponen al diputado como un fiel representante de la casta salteña.

El otro que salió a pedir “renovación” fue el diputado nacional ultrasaencista, Pablo Outes, quien pidió “mirar hacia adelante”

Sobre la postulación de la ex vicepresidenta, manifestó que si quiere candidatearse “puede serlo, pero creo que se debe producir una decantación en la renovación; hay etapas que las tenemos en la política, procesos que tienen los movimientos y las ideas. Hay que mirar hacia adelante”, señaló.

Outes ingresó a la política en 2001 y obtuvo una banca en la Cámara de Diputados de la provincia. Allí fue presidente del bloque del Partido Justicialista en la cámara. Eso le valió tener un vínculo con el diputado Ernesto José Aparicio que tuvo que renunciar a su banca por los vínculos con el clan mafioso de los Castedo.

Outes no renovó su banca legislativa y en diciembre de 2005 el entonces gobernador Juan Carlos Romero lo designa Director del Ente Regulador de los Servicios Públicos por un plazo de tres años. Con la llegada al gobierno provincial de Juan Manuel Urtubey, Outes pasó a otra repartición. Con la llegada de Gustavo Sáenz a la Intendencia, se acomodó rápidamente en la estructura.

Tanto Rallé como Outes vienen ostentando cargos políticos desde hace, al menos, dos décadas y están dentro del “marco” para ser considerados como parte formal de “la casta salteña”. Por ello, sorprende la liviandad y la hipocresía con la que se mueven. Porque, en definitiva, si se trata de dejar lugar a la renovación, los dos deberían dejar sus bancas y retirarse de la política y dar “sabios consejos” a los nuevos líderes.

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