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miércoles, febrero 11, 2026

El show de la semi-rinoscopía de Sáenz anticipa lo peor para el narcotest

En el afán de darle continuidad e impacto al DNU 32/26, de la que aún no se explicaron las razones de la “urgencia” y lo “apremiante”, la sobreactuación del gobernador boicoteó un anuncio importante y sentó el peor precedente para la aplicación de los controles a funcionarios.

El prefijo semi significa «medio», «mitad» o «casi/parcialmente». En consecuencia, en la mañana del miércoles, en Casa de Gobierno, el gobernador Gustavo Sáenz se practicó una “semi-rinoscopía”, ya que sólo se testeó una fosa nasal. Además, en el show de Casa de Gobierno, la práctica fue bastante peculiar, no invasiva y esto lo demuestra la ausencia de aplicación anestésica.

En cualquier caso, lo importante es lo siguiente, el empeño de Sáenz por “dar tranquilidad”, debido a una supuesta inquietud o angustia de la población por el consumo de drogas en funcionarios de los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), que lo llevó a emitir un decreto de necesidad y URGENCIA, para responder ante una situación “apremiante”, tal como se señala en la propia norma (DNU32/26), relegó a un segundo plano, la presentación del “hospital digital”, una medida paliativa a la enorme crisis de la Salud Pública salteña.

SHOW NASAL

De acuerdo al artículo 9 del DNU 32/26, el narcotest para funcionarios tiene el propósito de detectar metabolitos tras el análisis de laboratorio de una muestra recogida. En consecuencia, la rinoscopía nada tiene que ver con la norma, y menos aún una “semi-rinoscopía”, más allá del mensaje del gobernador afirmando: “estamos limpios”.

Tan o más importante que ello es lo siguiente, en este intento burdo y desesperado por mostrar “limpieza” y dar “tranquilidad”, el objetivo es confundir y dejar de lado lo importante: la reglamentación del mentado DNU.

Es que en su artículo 11, la normativa, que ya tiene más de una semana, establece que el Poder Ejecutivo determinará la AUTORIDAD DE APLICACIÓN.

No se trata, para nada, de un asunto menor. Si un organismo que tenga dependencia funcional y política del propio Poder Ejecutivo es el encargado de realizar el narcotest (tal es el caso del personal y los funcionarios que le practicaron la semi-rinoscopía a Sáenz), poco y nada de transparencia y garantías puede representar la práctica.

Además, hay otros aspectos que forman parte de la operatividad del DNU 32/26, como la determinación de los “controles sorpresivos”, si ese carácter será para el testeado y la Autoridad de aplicación, o sólo para el primero, si los laboratorios serán académicos, públicos o privados, si las pruebas y contrapruebas se realizarán en Salta o fuera de la Provincia y si el costo de los testeos será asumido por la Provincia.

La puesta en escena de la semi-rinoscopía realizada por funcionarios y profesionales del ministerio de Salud, sienta el peor de los precedentes.

Otro aspecto fundamental de la operatividad, pasa por la perspectiva de Salud Mental, que debe tener la práctica, de acuerdo a la legislación vigente, tal como explicó oportunamente.

El empeño por la ‘espectacularización’ de la política y la degradación de los actos de Gobierno, que sólo buscan aportar a la confusión, forma parte de la decadencia saencista y ello tiene su correlato en el Poder Legislativo, que no se notificó de la convocatoria a sesiones extraordinarias, pese a que las convocó el propio Gobernador. Es claro que la negativa tiene que ver con la imposibilidad de sostener un debate que desnude las sombras y debilidades del narcotest.

 

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