La diputada nacional salteña apuntó contra los diputados opositores. Subida al violento discurso oficial, los llamó “roedores”.
Ausente en el convulsionado debate público, pero con el horizonte ya puesto en la campaña. Y no en el debate en las redes sociales o en las pantallas de televisión, sino en la labor legislativa. Esa tarea es clave para el desarrollo de políticas públicas que beneficien a la sociedad. Es el caso de la diputada ahora “libertaria”, Emilia Orozco de La Libertad Avanza.
Pareciera que el propósito de la diputada nacional salteña olvidó el verdadero propósito de un legislador y convirtió su tarea en una estrategia permanente de campaña.
A pesar de haber sido elegida para representar a los ciudadanos, permanece en el cargo en el cargo sin presentar proyectos desde noviembre, priorizando únicamente su posicionamiento político para futuras elecciones.
Los registros legislativos demuestran que, durante su período en el Congreso, la diputada ha presentado una cantidad mínima de iniciativas, muchas de ellas de poca relevancia o simplemente propuestas simbólicas sin impacto real. En contraste, su agenda mediática está repleta de notas con medios amigos, giras en helicóptero por el norte provincial y constantes publicaciones en redes sociales donde se muestra más preocupada por su imagen que por el trabajo parlamentario.
Mientras tanto, temas urgentes que afectan a la población siguen sin recibir la atención necesaria.
Este comportamiento refleja una de las grandes fallas del sistema político: la existencia de “figuras” que ven los cargos públicos como un trampolín electoral en lugar de una responsabilidad con sus votantes. En vez de debatir y defender leyes que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía, su esfuerzo se concentra en discursos vacíos, promesas repetidas y una maquinaria de propaganda que busca asegurar su futuro político sin ofrecer resultados concretos.
Un legislador no debería ser medido por su presencia en campañas, sino por su compromiso con la labor para la que fue elegido. Es momento de que los ciudadanos dejen de premiar la inacción con reelecciones y exijan un verdadero trabajo legislativo que genere cambios reales en la sociedad.
