«Tu memoria no se olvida. La memoria de Cassandre arde»
Jean Michel Bouvier, padre de Cassandre, una de las turistas francesas asesinadas en Salta en Julio del 2011, asistió a la Universidad Sorbonne Nouvelle de París donde se presentó el trabajo de investigación que realizó su hija, titulado: “La Nicaragua de los Sandinistas – Un espejo de la transición democrática española”.
Mientras se realizaba un homenaje académico, Bouvier se refirió al sistema judicial argentino y salteño, mientras afirmó que no dudará en presentar el caso a la CIDH.
A continuación, compartimos el texto completo del discurso de Bouvier.
Antes de hablar en mi nombre, me gustaría poner por delante mis palabras las de Melanie, la amiga fiel que acompañó a Cassandre durante una misión humanitaria a la isla de Madagascar.
Tu memoria no se olvida
La memoria de Cassandre arde
Allí, por todos lados
Día tras día pensamos en ti
Tu memoria no se olvida
Yo no te olvido
Pero este doble dolor que te golpea es indescriptible
Después del feminicidio, impunidad
¿Cómo callar, cómo esconderse detrás de la ignominia de un discurso complaciente?
¿Cómo aceptarlo?
10 años de espera, 10 años de ahogo
Sin que ni siquiera se hayan pronunciado las palabras legítimas para decir lo que te pasó.
Si que ni siquiera la exigencia de verdad y justicia haya sido formulada, exigida, reivindicada.
Sin que ni siquiera el sistema que nos encierra haya sido superado o al menos señalado con el dedo.
En el silencio de la vergüenza, tu nombre se ilumina
Tal como una llama en esta marea sin fondo que se eleva en el horizonte
La ira nada tiene que hacer con esta mentira humana, retumba
El amor se inflama de todos los sueños que tienes para ofrecer, crece
Que se haga justicia por ti, Cassandre
Y para todas las demás
Que tu recuerdo se asocie con la luz
A partir de este día, nuestra sociedad finalmente presumirá de hacer valer tus derechos, sus derechos, nuestros derechos.
Para rendir homenaje a Cassandre, su padre quiere recordarles a cada uno de ustedes dos frases:
“Sí, el tiempo vuela, la vida pasa, pero qué importa cuando es en nombre de la Justicia” (Ahmad Shah MASSOUD).
“La única cosa que permite al mal triunfar es la quietud de los hombres de bien” (atribuida a Edmund BURKE).
El asesinato de Cassandre ha privado a este padre de la vida de su hija; su violación ha deconstruido al hombre. No soy el depositario del pensamiento de Cassandre. Detesto la instrumentalización de los muertos, una práctica común y cómoda de los vivos.
El enfado que voy a expresar es frío.
Una indignación total contra el Poder Judicial de la Nación argentina, incapaz de hacer justicia a las dos turistas francesas, pero ágil para disimular la verdad debajo de la alfombra del entramado social, ágil para encubrir la tortura sistemática y la manipulación policial, incluso si ello significa sacrificar, para alcanzar sus objetivos, a dos de los suyos que, por casualidad, son pobres y despreciados.
Daniel VILTE, a pesar de que su inocencia fue confirmada tanto en primera instancia como en apelación, se ha convertido en un paria en su propia tierra, privado de cualquier indemnización por los años de prisión indebidamente soportados.
Clemente VERA, absuelto en primera instancia y vuelto a encarcelar gracias a dos felonías judiciales cometidas primero por la instancia de apelación y luego por la jurisdicción suprema de la Provincia de Salta.
Estas felonías han tenido por objetivo el de señalar, a cualquier precio, un segundo culpable como ofrenda expiatoria, con la única finalidad de disimular el malestar generado por los errores, la incompetencia y la falta de integridad de la instrucción conducida por el juez Martín PÉREZ en 2011.
En efecto, ¿cómo creer que un solo hombre ha podido violar, en la misma unidad de tiempo y de lugar, a dos jóvenes mujeres en la plenitud de su fuerza de juventud, antes de asesinarlas con dos armas diferentes -una pistola y un fusil- y en circunstancias totalmente diferentes? ¿Y todo en el interior de un parque abierto al público, que es donde sus cuerpos fueron hallados?
A pesar de todo esto, conservo la esperanza de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina disipe mi enfado, reparando todos los perjuicios sufridos y autorizando la reanudación de las investigaciones para conocer toda la verdad sobre la violación y el asesinato de Cassandre y Houria, independientemente del estatus social de sus autores y cómplices.
Si esta esperanza resultara frustrada, mi enfado se expresará en San José, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Comparada con esta cólera que envenena el cuerpo y el espíritu, la que en su día se ejerció contra el IHEAL y la Sorbonne-Nouvelle es hoy insignificante y podría ser calificada de mezquina.
Por tanto, ¿cómo justificar que se hayan necesitado diez años para asumir una promesa de publicación tan fácil de mantener?
Gracias sin embargo a todos aquellos y a todas aquellas que hicieron posible que finalmente se llevara a cabo.
Me llevó más de un siglo conseguir para mi familia, gracias al apoyo del Presidente de la República, que el osario de Douamont y la capilla de Louvemont testimoniaran el sacrificio de mi tío abuelo Thomas BERNA, nacido español en Argelia y muerto por Francia en los primeros días de la ofensiva Alemán en Verdún en febrero de 1916.
Sus restos, jamás identificados, están para mí debajo del Arco de Triunfo de l’Etoile.
Cassandre: Yo te amaba en la alegría y el respeto hacia el otro.
Ahora eres el alma hasta del menor de mis gestos.
Gracias por vuestra atención.
Cuídense.
Jean-Michel BOUVIER
París, viernes 26 de noviembre de 2021.
