La familia Brito dueña del Banco Macro desembolsó US$ 22,8 millones por otras 10.800 hectáreas en Anta. Con la compra anterior de Pallaro Hermanos, ya lleva invertidos US$ 79,2 millones en campos en poco más de un año. Entre bancos, vacas, frigoríficos y exportaciones, el imperio familiar no para de engordar.
Los Brito tienen buen apetito. No solamente para los negocios financieros: también para la tierra salteña. A través de Inversora Juramento, la familia acaba de comprar Estancia Lote 5, un campo de 10.800 hectáreas en Anta por US$ 22,8 millones. De yapa, se llevó 4.000 cabezas de ganado Brangus colorado. Un vuelto bastante considerable para quien no anda buscando un terrenito para el fin de semana.
La operación se suma a la adquisición de Pallaro Hermanos, concretada el año pasado por US$ 56,4 millones, con otras 24.000 hectáreas y 16.000 animales. Resultado: US$ 79,2 millones destinados a comprar campos en poco más de un año y 34.800 hectáreas incorporadas entre ambas operaciones. En Anta, la familia ensancha su negocio a fuerza de millones, mientras el mapa de sus intereses se vuelve cada vez más extenso.
Pero los Brito no compran tierra para quedarse mirando el paisaje. La apuesta es integrar el negocio de punta a punta: producir granos y pasturas, criar ganado, engordarlo, faenarlo en el Frigorífico Bermejo y vender la carne en el mercado interno y en el exterior. Del campo al mostrador, con la menor cantidad posible de intermediarios y el mayor control posible de la cadena.
Las cifras dan cuenta de la escala. Inversora Juramento informó 87.676 cabezas de ganado al cierre de junio de 2026, frente a las 65.759 de un año antes. El frigorífico, por su parte, completó una modernización industrial de US$ 20 millones y busca ampliar sus exportaciones. La familia no solamente acumula hectáreas: construye un negocio integrado alrededor de la tierra y la carne.
Detrás está el apellido de Jorge Brito, fundador del Banco Macro, cuya familia continuó expandiendo el negocio agropecuario tras su fallecimiento. La banca y el campo son actividades distintas, pero juntas muestran la amplitud de un patrimonio empresarial que tiene en Salta uno de sus principales territorios de expansión.
La compra de Estancia Lote 5 fue financiada con aportes de los accionistas controlantes, según informó la compañía a la Comisión Nacional de Valores. La empresa también evalúa incorporar nuevos inversores mediante la Bolsa para sostener sus próximos proyectos.
Queda por conocer la superficie total que el grupo posee o explota en la provincia y cuánto empleo genera semejante despliegue. Son datos necesarios para medir el alcance real de su avance.
Mientras tanto, los números están a la vista. Los Brito ya tienen banco, campos, ganado y frigorífico. Hay empresarios que diversifican para cubrirse de los riesgos. Otros parecen decididos a no dejar un solo eslabón del negocio sin dueño conocido. Y en Anta, hectárea por hectárea, la familia sigue agrandando la tranquera.
