Este flagelo que azota a la humanidad, fue históricamente llamado «el mal de las mujeres», pero la realidad es que ataca sin miramientos a hombres, mujeres y niños, por lo que se ha transformado en un problema sanitario que impide a las personas tener salud física, desarrollar relaciones significativas y lacerar gravemente el aspecto espiritual de aquellos que la padecen.
Hablar de Depresión en un día como hoy, nos lleva a reflexionar, sobre cómo combatirla, o mejor dicho, evitar caer en ella.
Parece una propuesta utópica a primera vista, frente a los problemas que enfrentamos. Pero no lo es.Los humanos contamos con recursos para evadir la depresión o, en el peor de los casos, combatirla.
Por ejemplo, cuando decimos lo que sentimos y lo que pensamos y aún cuando narramos cosas intrascendentes, estamos fortificando-sin darnos cuenta- el dominio sobre nuestras emociones y especialmente sobre nuestro estado de ánimo.
Especialistas aconsejan no tener miedo de verbalizar y así adquirir y reforzar el dominio, sobre lo que sentimos y lo que hacemos.
También expresar nuestro enojo cuando nos critican, es una forma de afirmarnos en lo que hacemos y pensamos.
Es importante tener en cuenta que si las defensas naturales contra la depresión no son suficientes, se debe recurrir a los médicos especialistas, para que ayuden a recuperar la libertad interior imprescindible para la salud.
