El gobernador sabe que hoy la Constitución le pone un límite y, mientras públicamente mantiene abierta la incógnita, en Buenos Aires mueve piezas para encontrar una salida judicial que le permita volver a ser candidato.
Gustavo Sáenz sabe que hoy no puede ir por un tercer mandato. Y, sin embargo, la posibilidad de volver a competir parece haberse convertido en una obsesión que lo lleva cada vez más lejos de Salta y cada vez más cerca de los despachos donde se define buena parte de la rosca judicial del país. Ahora la estrategia del gobernador salteño y su par de Catamarca, Raúl Jalil, activaron en conjunto para que sus respectivas candidaturas puedan terminar siendo definidas por una Corte Suprema con una nueva composición.
Según LPO, el esquema contempla adelantar los procesos electorales, provocar las impugnaciones correspondientes y lograr que las discusiones constitucionales lleguen a la Corte. En ese escenario aparece Ariel Lijo, el juez cuyo pliego para integrar el máximo tribunal fue rechazado por el Senado y que, de acuerdo con la publicación, forma parte de las especulaciones de Sáenz y Jalil sobre una eventual ampliación de la Corte. Demasiadas coincidencias para una candidatura que, según el propio gobernador, todavía no está en sus planes.
El dato también permite mirar de otra manera la intensa actividad porteña de Sáenz. Mientras en Salta insiste con que todavía falta tiempo para hablar de candidaturas, en Buenos Aires mantiene contactos con dirigentes, jueces y operadores que pueden resultar decisivos cuando llegue el momento de discutir su habilitación. La pelea por el tercer mandato, así, dejó hace rato de ser solamente una cuestión electoral salteña.
Hay además un antecedente que ahora adquiere otro significado. En abril, Sáenz festejó su cumpleaños en Buenos Aires rodeado de dirigentes y figuras del ámbito judicial, entre ellas Ariel Lijo. Opinorte contó entonces que aquella reunión había generado particular interés justamente por la presencia del magistrado y por los vínculos políticos que quedaron expuestos en una misma mesa.
«Cortitos y al hueso» | Cumpleaños, jueces y rosca: el festejo de Sáenz
Ahora, con la información publicada por LPO, aquella foto vuelve a aparecer en el tablero. Lijo ya no sería solamente uno de los jueces invitados a un festejo de cumpleaños del gobernador, sino una figura mencionada dentro de una eventual ingeniería judicial destinada a resolver el problema constitucional que hoy tiene Sáenz para seguir en el poder. La coincidencia no demuestra por sí sola una maniobra, pero sí vuelve mucho menos inocente aquella postal porteña.
Sáenz puede seguir diciendo que todavía no decidió si será candidato. El problema es que, mientras él administra esa indefinición, otros parecen estar discutiendo qué tendría que pasar en la Justicia para que pueda serlo. Y para un gobernador que necesita sortear un límite constitucional, la rosca en Buenos Aires parece haberse convertido en una tarea bastante más urgente que la campaña que todavía dice no haber empezado.
