Urtubey tirando besos.

Un hombre que no sabía porque estaba afuera de la Legislatura, enfrentamientos con golpes de puño y la clásica paga a los asistentes, dejaron en evidencia el simulacro de movilización del gobernador en el inicio de las Sesiones Legislativas. 

– “¿Le gusta Urtubey presidente”, preguntó el movilero.

–  No. Respondió el hombre.

– ¿Cómo ve la provincia después de 12 años?

– Y mal, estoy sin trabajo, dijo sin rodeos.

– ¿A quién está apoyando? Insistió el muchacho de QPS.

El hombre se quedó mudo y solo atinó a mirar lo que decía el cartel que sostenían sus manos, hasta que vino un puntero y el movilero se alejó.

Ocurrió ayer en las afueras de la Cámara de Diputados, precisamente en la plaza, donde a diferencias de otros años, esta vez hubo un marco de gente que supuestamente fue en apoyo a Urtubey.

El simulacro de movilización, no le salió del todo bien y las respuestas ante las cámaras de un masivo portal web dejaron en evidencia los peores métodos de la política.

Ningún otro ejemplo de lo que pasó ayer logró expresar con tanta claridad el burdo montaje: el hombre representa, más o menos, a la persona humilde cegado de la realidad política- opuesto al hombre conciente que opina sobre la situación que atraviesa la provincia- que fue llevada como ganado (tal vez obligado por la naturaleza inmediata de sus necesidades) para lograr una foto donde aparece “el gobernador y su pueblo”.

Como el hombre inocentemente muestra su ceguera al público del medio más visto de Salta es enorme la descalificación que genera del acto. Y justamente, porque el hombre aparece como un manifestante torpe, como que no le importa quedar mal con su puntero, su fuerza representativa, empuja una pregunta: si hacer un montaje equivale a negar la realidad, ¿tenemos un descarnado gobernador o un iluso que se cree que la gente va a verlo a él?

Al hombre que dejo en evidencia que fue gente obligada, se sumó una fuerte pelea entre diferentes agrupaciones, que incluso llegó a golpes de puño.

Eso no fue todo: ya es un clásico que se filtren los precios de las pagas por concurrir a la movilización. Según comentó una fuente off the record los punteros de Isa habrían pagado $500 a los asistentes. El importe de $500 pesos incluyó traslado y asistencia al lugar. Godoy, por su parte, en declaraciones radiales negó que haya “pagado a su gente” pero si reconoció que garantizaron el traslado. Entre los “aparatos” más grande, además, se destacaron Libres del Sur y el movimiento Evita.

Es injusto criticar al que vende su concurrencia a un acto a cambio de algo cuando profesionales de clase media o empresarios lo hacen, pero por montos sumamente superiores.

El fin de ciclo U pone de manifiesto como los males sociales se han desarrollado y como la gente no mueve un dedo por el mandatario sino que van por la paga.

 

Por Alejandro Bustos

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