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jueves, mayo 23, 2024

Incertidumbre por el destino de los caballos carreros

Sus dueños no los entregaron a instituciones como preveía la Municipalidad capitalina.Asociaciones de proteccionistas temen por el bienestar de más 200 animales.

 

Es una incógnita lo que sucederá con los caballos de los 202 carreros adheridos al programa municipal para terminar con la tracción a sangre en la capital salteña. El plan oficial preveía que iban a ser entregados de manera voluntaria a fortines o a la única fundación de equinoterapia de la provincia, pero, hasta ahora, a esas instituciones no llegó ninguno.

De igual manera, si es que habría intención de donarlos, no todos los animales pueden ser recibidos por las agrupaciones gauchas y la institución de tratamiento médico. Además de sus condiciones de salud, también resulta un impedimento el costo que significa mantener, al menos, 200 caballos.

La situación de incertidumbre había sido advertida al Ejecutivo comunal por la filial de Salta del Movimiento Argentino de Protección Animal (MAPA). En una nota, que ingresó a la Municipalidad el 1 de agosto, la entidad proteccionista cuestionó la falta de claridad sobre el destino de los caballos y los controles sobre los mismos una vez iniciado el plan de reconversión.

Solo la compra de alimento para un equino cuesta alrededor de mil pesos al mes, si es que también dispone de un lugar para pastar, según explicó un criador a El Tribuno. “Además se debe agregar el desparasitado cada tres meses, herrarlo y si tiene algún problema de salud todo se vuelve más caro”, detalló el hombre de campo.

La realidad social y económica de los carreros está lejos de garantizar que esos gastos puedan ser cubiertos.

Cada trabajador que se sumó a la iniciativa de la Municipalidad recibe un subsidio mensual de $6.000 para compensar la pérdida de ingresos por la suspensión de la actividad que desarrollaban con sus carros. La ayuda, que tiene vigencia desde el 4 de agosto, también contempla la entrega de motocargas, cursos de capacitación de oficios o el ingreso a otros planes de asistencia.

Muchos de los carreros tienen más de un caballo, como es el caso de Claudia Colque y su esposo, que poseen cuatro.

“Alimentarlos por día sale alrededor de 300 pesos”, dijo a este diario la mujer.

Relató que antes de entrar al programa de reconversión tenía a sus animales en la cancha de fútbol del barrio 20 de Junio, en la zona sureste de la ciudad, y ahora los llevó a una finca cercana.

“Todos los días los vamos a ver con mis hijos para darles de comer. No los vamos a entregar porque ellos nos dieron de comer todo estos años”, aseguró Claudia.

El representante legal de 160 carreros, José Ortín, contó a este medio que ninguno de ellos tiene la voluntad de donar sus caballos.

“No se estableció ningún convenio para entregarlos. Ellos pueden regalarlos, venderlos o tenerlos, eso depende de cada carrero”, dijo el abogado.

Primera víctima

Desde la Fundación San Roque difundieron fotos y un video de una yegua muerta que es comida por perros en un baldío del barrio 20 de Junio. Las imágenes se capturaron el domingo pasado.

“La yegua llevaba dos días agonizando, era de un carrero que tiene más animales en precarias condiciones”, aseguró la titular de la Fundación, Elba Moreira.

Para la proteccionista el plan de reconversión de la tracción a sangre va rumbo al fracaso. “Es una excelente decisión política, pero está pésimamente mal aplicada”, afirmó.

Consideró que hubo “apuro” en la implementación del programa y no se contempló el bienestar de los caballos, que es la principal razón por la que la Municipalidad inició el proceso de erradicación de los carros con tracción a sangre en la ciudad.

 

Fuente: Pablo Ferrer El tribuno

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