Los vecinos denuncian el abandono total de la zona. Mientras conviven con calles intransitables y basurales a cielo abierto, el jefe comunal se ocupó solo de la campaña que terminó en una dura derrota.
Las calles del barrio Palmeritas, en la zona oeste alta ciudad de Salta, se encuentran en un estado deplorable. Baches profundos, asfalto levantado y caminos de tierra intransitables forman parte del día a día de los vecinos, quienes aseguran que las autoridades municipales han ignorado sistemáticamente sus reclamos. “Hace rato que no vemos una máquina por acá”, comentó una vecina indignada.
A esta situación se suma la proliferación de basurales ilegales que se esparcen por distintos puntos del barrio. Montañas de residuos, escombros y restos de poda ocupan veredas y terrenos baldíos, generando un foco constante de enfermedades y plagas. Los habitantes apuntan a la falta de controles y recolección regular por parte del municipio.
El contraste más llamativo para los residentes es la reciente campaña política en la que el intendente Emiliano Durand invirtió fuertemente a favor de Bernardo Biella. Carteles, publicidad y despilfarro de recursos marcaron una campaña que, sin embargo, finalizó con un resultado decepcionante para el oficialismo.
“Mientras nosotros vivimos entre pozos y basura, él gastó fortunas en una campaña que no le sirvió de nada”, expresó otro vecino, visiblemente molesto. La sensación general es de bronca y decepción, con un creciente sentimiento de abandono por parte del gobierno municipal.
La situación en Palmeritas se ha convertido en un símbolo del descontento ciudadano con la gestión de Durand. Mientras los vecinos exigen obras concretas y soluciones urgentes, el intendente aún no se ha pronunciado públicamente sobre el deterioro del barrio ni sobre el destino de los recursos invertidos en su frustrada aventura electoral.
